6 abr 2024

Adiós a la Pasión por la Música Chilena

Durante décadas la música se comercializó y consumía en formatos físicos, desde los discos de 45” y longplay de 10 pulgadas pasando por el cassette a lo que fue la época de gloria del Disco Compacto. Y en toda esa etapa siempre estuvo Marta González Marnich, fundadora de la Feria del Disco que por más de 30 años fue el principal punto de venta musical en Chile, empresa que declaró su quiebra en el 2014 pero que está semana cerró su historia definitiva con la partida de su principal figura. 

“Todos me decían que eso no debaja plata. Pero a mí me encantaba la música, así que lo hice no más” dijo Marta González a mediados de los 90’s a la revista Rock & Pop. Fundadora, dueña, gerente, líder, anfitriona y principal rostro de su empresa familiar inaugurada en 1956 como un anexo al negocio de electrodomésticos de su marido Humberto de la Fuente. Emprendimiento que comenzó como una pequeña estantería pero que de la mano del desarrollo de la industria y del consumo musical se transformó en la cadena de venta de discos más grande del país controlando más del 50% del mercado durante la abundancia discográfica de los años 90’s, cuando en Chile se vendía más de 8 millones de copias por año.  

Parte del éxito de la Feria del Disco se debió a un marketing macizo que convirtió a “la Martita” en la emperatriz del negocio musical. Aunque ella siempre fue acogedora, cariñosa con los artistas (famosos o emergentes y de todas las ideología) como con sus trabajadores. 

En la tienda se organizaban eventos especiales de lanzamientos, entregas de Disco de Oro y Platino, multitudinarias firmas de discos, y por su casa matriz del Paseo Ahumada pasaron grandes figuras internacionales y prácticamente toda la música chilena de su época. Tuvo su propia revista La Nota, programas de televisión (Top 30, Pasión por la Música), un ranking de venta semanal publicado en un diario de circulación nacional e insertos con la foto del artista que visitaba la tienda junto a su gerente. Y principalmente el adhesivo de la Feria del Disco en todos sus productos, como su sello distintivo. 

El lobby y presión de las compañías era feroz, sus ejecutivos se peleaban por contar con Marta González en sus lanzamientos y asegurar la foto con los artistas en promoción. De sus órdenes dependían muchos éxitos y resultados, pero el monopolio complicó la relación con las compañías y alejó al público melómano (que se movilizó a las pequeñas tiendas especializadas y sólo volvería para buscar rarezas en el canasto de las ofertas) con un sobreprecio que provocó un fuerte daño en la relación entre el consumidor y los artistas que querían vender su música.

También malos manejos en su ticketera (Feria Ticket) y sello discográfico (Feria Music) que terminaron por apalear su marca (Feria Mix) antes de declarar la quiebra de la empresa hace diez años.

“Gracias, gracias queridísima Señora Marta, por todo lo que hizo por la música chilena. Respeto y admiración en la hora de su partida” escribió Alberto Plaza en X. “Matriarca querida de otros tiempos donde la música Chilena era parte vital de nuestros sueños. Se entregaban discos de oro y platino y existía más calidez, respeto y diálogo.… Martita, siempre representó eso” publicó Joe Vasconcellos en Instagram. “Gran mujer, impulsora de la promoción de música nacional desde su balcón del paseo Ahumada” escribió Denisse Malebrán en Instagram. Mientras a otros artistas de la época se les olvida hasta su propia historia. 

Cuesta encontrar otros nombres vigentes en la industria nacional que hayan dedicado su vida a la música con el cariño, respeto y vocación de Marta González. Pienso en otras personalidades que han partido, Ricardo García, Carlos Fonseca o el director de televisión Gonzalo Beltrán. También puedo destacar a otras figuras aún presentes en el medio como Marcelo Aldunate (director de la histórica Rock & Pop), Óscar Sayavedra (A&R de la antigua BMG dedicado a manejar la carrera de Gondwana), desde el periodismo Rolando Ramos y Fernando Mujica (fundador de Extravaganza) apoyando el underground, o los trabajos de investigación de la periodista Marisol García, pero son pocos, la mayoría en el medio chileno se ha movido por ambición y narcisismo.

Con la partida de Marta González se despide una gran etapa de la música chilena, en la que había más pasión y objetivos, con una industria incipiente que no alcanzó a desarrollarse pero que heredó su mejor catálogo de discos nacionales y que en muchas de esas miles de copias de CD y cassettes que guardan coleccionistas y fanáticos tienen el logo de la Feria del Disco. Y la sonrisa de Martita continúa ahí.

Roberto Carreño

9 mar 2024

Las voces pioneras del rock femenino en español

En 1998 la revista TIME presentó a la colombiana Shakira como protagonista de una nueva 'Era de las rockeras" latinas advirtiendo el inicio de un movimiento de voces femeninas muy distintas a las cantantes pop y baladistas que se conocían por los rankings del Billboard, y también como una reacción al suceso anglosajón de la canadiense Alanis Morissette, en una avalancha generacional de discos que incluía a las mexicanas Julieta Venegas y Ely Guerra, Andrea Echeverri y Soraya de Colombia y la chilena Nicole. Un panorama que en las últimas dos décadas se multiplicó y ha diversificado valorando -y a veces olvidando- a sus referentes. 


A principios de los años 90's Christina y Los Subterráneos fue un éxito pop en las listas de España y en parte de Latinoamérica con el álbum 'Que me parta un Rayo' (1992), un trabajo de canciones de base rock y potentes estribillos que conquistaron las FM en una época que las artistas femeninas de la música estaban principalmente asociadas a la balada y el pop tropical (Ana Gabriel, Gloria Estefan, Selena, Myriam Hernández). Y Christina Rosenvinge compartía rankings con grandes bandas como Maná o Los Rodríguez pero por entonces la madrileña era una excepción para la música en español con versos sugerentes y una fascinante imagen de rockera,  aunque sin dejar de encandilar con su dulzura y elegancia. 


Un espacio que EE.UU habían ganado voces como Suzanne Vega y Edie Brickell & New Bohemians, y también en Sudamérica existían algunos antecedentes como las argentinas Celeste Carballo, el grupo Viudas e Hijas de Roque Enroll, Sandra Mihanovich y Fabiana Cantilo (Los Twist) que desde mediados de los 80’s irrumpieron en su escena -una nación con una potente escena de rock masculino- y hasta la actualidad Cantilo es reconocida como una voz pionera del rock femenino en castellano, así como Cecilia Toussaint en México. 


También aparecía poco después Nicole desde Chile con ‘Esperando Nada’ (1994) un disco de pop-rock adolescente producido en Madrid y que destacó versiones de Antonio Vega y Calamaro. Y la misma joven grabará tres años después junto a Gustavo Cerati su tercer disco ‘Sueños en tránsito’ (‘97) un sorprendente álbum de rock electrónico y con el que ganó el premio Mejor Interpretación Femenina en Video de la cadena MTV Latino por 'Despiértame'. 


Mientras que en Colombia, en plena era del sonido post-grunge y una nueva corriente de voces femeninas enojadas que dominaban el MTV (Alanis Morissette, Garbage), apareció Shakira con 'Pies descalzos’ (‘95) mostrando un lado más amable de la cantautoría con estribillos pop, aunque su primera canción en radios 'Se quiere se mata' trataba sobre el aborto en un país profundamente católico y conservador, distanciándose de otras populares cantantes latinas de la época (Paulina Rubio, Fey). Y la joven tuvo un impacto continental que se consolidó con su siguiente álbum ‘Dónde están los ladrones’ (‘98) nominado al Grammy como Best Latin Rock or Alternative Album y que superó el millón de copias en EE.UU. Esto antes de convertirse en una estrella del pop mundial tras protagonizar la primera gran invasión del pop latino al mercado anglo. 


También desde el país cafetero la voz de Andrea Echeverri al frente del grupo Aterciopelados en lo que fue la renovación del rock “alterlatino” de los años 90’s popularizado por la cadena MTV Latino (Café Tacvba, Los Tres, Fabulosos Cadillacs, La Ley) junto al debut de Soraya con ‘De repente’ (‘96) y que se convirtió en una exitosa cantante latina aún después de su fallecimiento el año 2006.  


En tanto, Christina Rosenvinge se desligó en 1997 de Los Subterráneos para iniciar un camino hacia el rock con 'Cerrado' y al folk más intimista con una prolífica colección de discos en el indie-rock que continúa hasta la actualidad. Una carrera vigente que abrió camino para otras cantautoras españolas como Amaral y Bebe (con su clásico disco ‘Pa’ fuera telarañas’) y voces más alternativas como Russian Red, Anni B Sweet, La Bien Querida, Zahara y Maria Rodes. Además de las originales y valiosas trayectorias de Ana Torroja con Mecano y Alaska con sus distintas firmas, y el suceso del rock alternativo del grupo Dover con su álbum 'Devil came to me' ('97) aunque con temas cantados en inglés. 


Por otro lado en México debutó Julieta Venegas con 'Aquí' (‘97), producido por Gustavo Santaolalla, que destacó en las pantallas de MTV Latino como una promesa del sonido alternativo latinoamericano para diferenciarse del sonido rock o intensidad que anteriormente habían destacado cantantes mexicanas como Alejandra Guzmán o Gloria Trevi. 


Pero el sonido de Venegas fue toda una novedad para el rock en español de los años '90 que además de componer y exponer otras temáticas como la reflexión social llamó la atención junto a su acordeón como principal instrumento. Y al mismo tiempo lanzaban sus primeros discos Ely Guerra y el grupo Santa Sabina (de la cantante Rita Guerrero fallecida en el 2011) con quienes armó su propio festival femenino "De viva voz" para empoderar sus propuestas (inspiradas en el Lilith Fair que armó Sarah McLachlan) etapa que quedó plasmada en el recopilatorio mexicano "Rock Eras en Español" ('99). 


Una generación que influenció a muchas otras chicas que harán música a partir de los 2000's como Natalia Lafourcade, Ximena Sariñana o Carla Morrison. También Julieta Venegas ganó el Premio Nuestro Rock en México como disco revelación y un premio MTV Latino en 1999 a la Interpretación femenina, ascenso que luego consolidó con su sucesor ‘Bueninvento’ (2000) reconocido en varias listas entre los mejores discos del rock latinoamericano para luego convertirse en protagonista del pop latino durante la primera década de este siglo con 'Sí' (2003) y 'Limón y sal' (2006).    


Además Gustavo Santaolla produjo el primer e incomprendido disco de la actriz argentina Juana Molina ‘Rara’ (‘96) que tras su fama en el indie internacional por el sello Domino en los años 2000's aquel debut quedó perdido y convertido en un trabajo de culto (aunque ha sido reeditado recientemente). Y también desde Argentina se revelaron las voces de María Gabriela Epumer y Rosario Bléfari (del grupo Suárez) ambas ya fallecidas, y luego discos de Erica García, Deborah de Corral, Daniela Herrero, Eruca Sativa, Loli Molina o el grupo No lo Sporto. 


Y en Chile desde los 90’s las voces de Javiera y Los Imposibles, Colombina Parra al frente de Los EX (y actual solista), Denisse Malebrán con Saiko, el grupo femenino Venus (la primera banda femenina en firmar con un sello), el segundo disco de Tatiana Bustos 'Las hijas de Eva' (el primer disco chileno de temática feminista), la cantautora Rosario mena, la rapera Ana Tijoux desde el grupo Makiza, el grupo Mamma Soul hasta generaciones posteriores como Francisca Valenzuela, la cantautora electro-folk Javiera Mena, Camila Moreno, Yael Meyer y la más reconocida de las rockeras chilenas Mon laferte desde México. 


Sin olvidar a experiencias anteriores de chilenas como Denise (Aguaturbia) y Cecilia en la Nueva Ola en los 60's, Arlette Jequier (Fulano) y Sol Dominguez (Sol y Medianoche) en los 80's y en el Nuevo Rock Chileno de los noventa: Evelyn Fuentes (Christianes), Daniela Rivera (Sien), Alejandra Araya (Luna in Caelo), Ema Pinto (Ludwig Band), Cathy Lean (Mal Corazón), Carolina Sotomayor (Elso tumbay), Paula Hinojosa (Karmaos) o instrumentistas como Ximena Cubillos (La Dolce Vita), Juanita Parra (Los Jaivas) o Carolina Tres Estrellas (Panico) hasta grupos menores como Día14 y otros proyectos del colectivo feminista FEM Fest del que se desprendieron Las Lilits. Esto mucho antes que algunas cantautoras utilizaran el movimiento para el marketing propio y vender jingles "feministas" para campañas del retail. 


Es probable que para muchos y 26 años después resulte extraño observar a Shakira como una artista rock, pero hay que entender el contexto y la importancia que tuvo para su generación inspirando a cientos de chicas que se decidieron a hacer música, escribir sus propias canciones o formar bandas. Una influencia y admiración que también muchas artistas actuales tienen por Julieta Venegas como su primer referente de música en castellano. 


A finales de los 90's estas artistas fueron pioneras en una industria muy distinta, ferozmente competitiva y comercial, en el que se exigía un prototipo femenino sensual (también sexual) y "consejos" como evitar la maternidad para no descuidar sus carreras, algo que sólo cambió con el paso del tiempo junto al derrumbe de la venta musical y la jubilación de sus viejos ejecutivos. Un proceso que atravesaron solistas como Christina Rosenvinge en España, Nicole en Chile o Juana Molina en Argentina, que además tuvieron que validarse ante públicos mayoritariamente escépticos y adversos (¿alguien recuerda lo de Meredith Brooks como telonera de los Rolling Stones en Argentina?) como también a las críticas de un periodismo rock que -casi siempre- las trató con recelo o desconfianza (aunque el paso de las décadas les ha dado la razón a sus discos). 


Sin embargo, se debe reconocer que las mayores convocatorias (fanaticadas) y mejores críticas siempre la concentraron los rockeros solistas: Spinetta, Charly García, Cerati, Calamaro, Bunbury, Fito Páez a Juanes y bandas como Los Fabulosos Cadillacs, Café Tacvba, Los Prisioneros, Molotov, Soda Stereo, Los Tres, La Ley, Los Prisioneros, Los Héroes del Silencio, Caifanes, Sumo, Divididos, Babasónicos, Sui Generis, Virus, Bersuit Vergarabat y por supuesto Maná, con algunas distinciones para Aterciopelados y Julieta Venegas que fueron ganando reputación en las primeras ediciones del festival Vive Latino y ceremonias de industria como los premios MTV y Grammy latinos. Las grandes convocatorias de Natalia Lafourcade fuera de México sucedieron después de 20 años de carrera consolidada como en una cantautora adulta de world-music (similar a la carrera de Jorge Drexler) y en el caso de Mon Laferte irrumpió el año 2015 con un contexto distinto y públicos nuevos -generacional y culturalmente- más receptivos. 


Pero a pesar que actualmente el género "rock" puede ser una definición variable o incluso añeja se entiende perfectamente que Chrissie Hynde y PJ Harvey hacen rock y que Shakira o Julieta Venegas hace mucho que dejaron de ser rockeras, no sólo por un asunto estético sino por la transformación de su repertorio, aunque para la historia del rock en latino ambas tuvieron un rol sobresaliente, así como Christina Rosenvinge es otra rockera tan pionera como actual y que en su sola presencia se pueden reconocer tres décadas de rock en español. 


Roberto Carreño

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4 nov 2023

DISCOS: Los Bunkers - Noviembre "sin chispa"

¿Por qué regresan Los Bunkers? Por dinero, como la mayoría de los grandes grupos que fallan por separado y que se reúnen para rentabilizar su pasado. Nostalgia que favoreció comercialmente el reencuentro del quinteto penquista que se reúne tras 9 años de distanciamiento y dos sub-bandas que nunca estuvieron a la altura del proyecto original. Pero el problema aparece cuando tratan de hacer un disco sobre la marcha y en frío con temas a los que le faltó rodaje y algún toque de tensión.

Hace 10 años el disco ‘La velocidad de la luz’ (2013) había mostrado un lado más arriesgado y menos predecible de Los Bunkers, buscando distanciarse del exitazo de su disco anterior y que contuvo algunos de los mejores momentos de su discografía. En cambio aquí se les escucha más amoldados a un tipo de rock anémico, esterilizado en su producción y flojo en letras. Y aunque la primera canción ‘Noviembre’ tiene un guiño interesante al pop melancólico de las FM resulta como principio el resto disco sorprende poco.

Y 15 canciones se hace largo, más de la cuenta, porque se nota que el grupo trató de mezclar todas las ideas acumuladas de ambos polos internos (los hermanos Durán y los López) pero al parecer en esa democracia interior no se permitieron la autocrítica para dejar algunos de los temas fuera que finalmente le restan paciencia (‘Tanto’, ‘Vas’, ‘El ruido de las cosas al caer’, ‘Calles de Talcahuano’). Aunque también es probable que el éxito comercial de sus primeros conciertos en vivo le restó presión a la idea de tener que hacer un disco ambicioso de éxitos o aquella obra cumbre que pensaron como su octavo álbum.

Hacia el final en ‘Valle de la luna’ y ‘La ciudad se apagó’ reaparece ese grupo cohesionado que se luce tanto en vivo (Los Bunkers siempre han sido mejor en directo que en sus discos) con más ritmo y la melodía ajustada a su estilo de canción que tiene por principio un respeto por el estribillo. Así ha sido desde sus primeros años que han sabido hacer convivir himnos masivos con otros temas más destemplados. Pero a su nuevo disco le faltó chispa.

Indudablemente ‘Noviembre’ suena mejor que sus primeros trabajos (de muy buenos temas pero técnicamente incorrectos) sin embargo se extraña la ambición de antes (ya no tendrían necesidad), hecho con apuro y sin presión por un grupo que puede llenar grandes estadios con sólo anunciarlo. Aunque también es un álbum que su fanaticada más fidelizada va a agradecer, solo que quizás sea a los únicos que les interese (★★).

ESCUCHA 'Noviembre' en Spotify.

★★★★★ TOTAL ★★★★ RECOMENDADO ★★★ PUEDE ESTAR BIEN ★★ MENOS DE LO ESPERADO ★ NO VALE LA PENA

Roberto Carreño

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16 oct 2023

DISCOS: Francisca Valenzuela - Adentro "sin salida"

Adentro (Frantastic Records)
Después del quiebre con su pareja por más de 10 años y compañero musical que trabajó en sus anteriores cuatro discos, Francisca Valenzuela enfrenta su ruptura con un sexto álbum 'Adentro' de 11 nuevas canciones y anunciando como un registro más reflexivo. Sin embargo, la cantante no logra salir de su zona de confort de temas simples, frágiles e inofensivos, pero que en está ocasión acusan un retroceso en la factura de su sonido.

Para su cura emocional la cantautora -de actuales 36 años- contó con la colaboración de Francisco Victoria (el “Anwandter chico”) que asume una producción más sencilla y uniforme, menos pretenciosa que su predecesor y fallido ‘Vida tan bonita’ (2022) como último lanzamiento con Sony. Y Valenzuela parece haber quedado atrapada -o es que lo asume así- en un tipo de canción liviana, moderada y desapasionada, que más que el desahogo de una artista con el corazón herido por el término de una relación devela frialdad y cálculo, como si cada canción fuera un posteo de Instagram.

Y en eso Francisca -como la generación política del Frente Amplio a la que es cercana- tiene manejo y relato para explicar sus temas pero que en la práctica hay poca sustancia y realidad. Ella pertenece a una generación privilegiada que tiene un discurso armado pero de poca calle a la que le cuesta retratar a la sociedad fuera de los clichés y que incluso para hablar de sí misma caen en lugares comunes (como le ocurre a Álex Anwandter). “Si esto es lo que quiero ¿Por qué me duele tanto adentro?” canta en la canción principal, sin algo diferente a lo que ya hemos escuchado tantas veces en sus discos.

“¿Dónde se llora cuando se llora? Si nadie lo deja ver” pregunta en uno de sus singles (nominado al Latin Grammy como Mejor canción Pop Rock) y se contesta “drogada en un avión”, entonces imagino cómo alguien que va en metro a su trabajo o lleva a su hija al jardín podría identificarse con semejante pena. Es que hasta en temáticas en las que podría tener más similitudes con vidas comunes queda de superficial. 

El mejor momento del disco es la balada ‘Ámame’ que tal vez en vivo gane la fuerza que faltó en la grabación, pero lo demás es un loop de coros repetidos a lo que nos tiene acostumbrados (como la fastidiosa ‘Déjalo ir’), aunque está vez no hay un éxito nuevo ni un tema que vaya a destacar. Suena por debajo de los anteriores y es un disco plano, sin riesgo ni sorpresa, aunque principalmente faltó de pasión, culpa del problema de honestidad que tiene atorada a Francisca. 

Quizás le vendría bien dejar de admirar tanto a Cat Power y mirar más a Chrissie Hynde, Cyndi Lauper, Alaska o Laura Pausini (una escuela de divas que han sabido mantenerse por décadas). 

Tiene los años, el presupuesto, un nombre y contactos para salir de su armario interior, de arriesgar y en el que no perderá a ni un sólo incondicional ya ganado, pero un salto artístico del que podría salir victoriosa porque hasta ahora lleva varios discos donde mismo y en el que éste último ‘Adentro’ es un nuevo rebote. Sino también podría ser una muy buen vocera del actual gobierno frenteamplista (★).

ESCUCHA 'Adentro' en Spotify. 


Otros discos: La fortaleza (2020) /  Tajo abierto (2014) / Vida tan bonita (2022) 

★★★★★ TOTAL ★★★★ RECOMENDADO ★★★ PUEDE ESTAR BIEN ★★ MENOS DE LO ESPERADO ★ NO VALE LA PENA



Manuel García en Barcelona: Hasta la raíz

El chileno regresó a la capital catalana para un concierto dedicado al canto social hispanoamericano con versos propios y clásicos de Patricio Manns, Violeta Parra, Víctor Jara y Silvio Rodríguez como un genuino heredero de esa tradición. Y a través de una voz cada vez más prístina y su guitarra el músico conduce un espectáculo elocuente, entre la emoción y lo reflexivo.

Manuel García acumula una larga historia y lazos con Cataluña desde su primera visita en el 2008, incluyendo el disco colaborativo ‘eXile’ hasta que su actual representante es un catalán que conoció en Santiago. Pero también sus conciertos en Barcelona se han convertido en una cita de encuentro para cientos de chilenos residentes afianzados con sus canciones, un público que en voz de García se acerca a su país y los recuerdos -nacionales y propios- para quienes viven lejos de su territorio y que nunca desprenden de su identidad (como aquellos que llegaron a Europa por culpa del exilio a propósito de la conmemoración de los 50 años del Golpe de Estado en Chile). Y esa melancolía tan explícita en los rostros del público chileno es universal para mexicanos, colombianos, cubanos o españoles presentes.

Y a sala completa del Centre Artesà Tradicionarius en Barcelona (con capacidad para 300 espectadores) el músico presentó un recorrido por su cancionero personal con temas vitales como ‘Tanto creo en ti’, ‘Hablar de ti’ y ‘Témpera’ fieles a su origen, aunque con una voz mucho más curtida, se aprecia un intérprete más seguro en sus inflexiones vocales y como músico a un guitarrista excepcional. Así como en el un manejo del relato y la empatía con el público, entre anécdotas y cuotas de comedia, hasta en su conocimiento para hablar del contexto de canciones ajenas a las que ha decidido tributar: ‘Santiago de Chile’, ‘Arriba en la cordillera’ o una hermosa versión de ‘Te recuerdo Amanda’ en la que se acompañó de la expresiva voz del joven chileno Luis Barría a quien además le dejó en escenario para interpretar una canción propia.

García regresó a escena para hacer la ‘Canción del desvelado’ una de las más abrumadoras de su repertorio, dedicada a la historia de la abogada Carmen Hertz y a su hijo, con una interpretación demoledora y emocionalmente cruda. Además estuvo la chilena Catalina Claro invitada en ‘Volver a los 17’ que el público acompañó con entusiasmo y sentimiento (auditores que también apoyaron su canción interpretada en solitario). Una energía que se reveló luego en ‘Acuario’ coreada como un éxito pop del trovador.


Siguieron ‘Camino a casa’ (la más destacable del fallido 'Harmony lane'), ‘El reproche’ y ‘La aguja’ hasta un primer cierre con ‘La danza de las libélulas’ convertida en clásico propio, para despedirse con ‘El viejo comunista’ y ‘La gran capital’ entre vítores y el aplauso unánime de sus seguidores, agradecidos por el talento y carisma de García, que consciente de lo que el público espera de él es generoso con su repertorio más deseado como los temas del disco ‘Pánico’ (2005) mérito de la coherencia y que con el paso del tiempo ése álbum debut se ha vuelto más ineludible.

Tal vez en una próxima oportunidad incluiría un segmento de guitarra eléctrica en la que el músico se maneja con total naturalidad y con la que puede explotar sus matices. Aunque para el bienestar de su carrera en García están las canciones, la dedicación, la madurez y también las inquietudes vigentes frente a un público fidelizado que ha acompañado su evolución, incluyendo los momentos de mayor éxito, los riesgos (el valioso 'Acuario') y tropiezos propios de una carrera extensa (18 años como solista y que desde su primera banda suma 24). 

Y para su beneficio el músico posee un patrimonio emocional e introspectivo que no descuida, con una responsabilidad en la canción de autor actual que ha quedado invisibilizada por el ruido de las músicas de plataformas pero que sigue siendo vigente y necesaria.  Ahí el arrastre de Natalia Lafourcade y Jorge Drexler en ambos lados del Atlántico como voces con identidad latinoamericana (y más de 20 años de trayectoria). Además García puede tributar a José Luis Perales o a Víctor Jara con la misma convicción como un valor agregado a su cancionero personal.  

Un cantautor en movimiento y un puñado de canciones que van y vuelven pero que al paso de los años permanecen, que emocionan desde su arraigo por historia o sensibilidad, que son sinceras y vienen de una raíz cultural que reconoce y respeta. Y así como "el canto tiene sentido cuando palpita en las venas" de quien interpreta también es necesario que esa voz conecte con los sentimientos de quienes fueron a escuchar, es ahí cuando ocurre la magia de la música. Y en eso Manuel García se ha vuelto un mago sensible y cautivador. 


Roberto Carreño

PRENSA y DIVULGADOR MUSICAL FREELANCE

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