4 nov 2023

DISCOS: Los Bunkers - Noviembre "sin chispa"

¿Por qué regresan Los Bunkers? Por dinero, como la mayoría de los grandes grupos que fallan por separado y que se reúnen para rentabilizar su pasado. Nostalgia que favoreció comercialmente el reencuentro del quinteto penquista que se reúne tras 9 años de distanciamiento y dos sub-bandas que nunca estuvieron a la altura del proyecto original. Pero el problema aparece cuando tratan de hacer un disco sobre la marcha y en frío con temas a los que le faltó rodaje y algún toque de tensión.

Hace 10 años el disco ‘La velocidad de la luz’ (2013) había mostrado un lado más arriesgado y menos predecible de Los Bunkers, buscando distanciarse del exitazo de su disco anterior y que contuvo algunos de los mejores momentos de su discografía. En cambio aquí se les escucha más amoldados a un tipo de rock anémico, esterilizado en su producción y flojo en letras. Y aunque la primera canción ‘Noviembre’ tiene un guiño interesante al pop melancólico de las FM resulta como principio el resto disco sorprende poco.

Y 15 canciones se hace largo, más de la cuenta, porque se nota que el grupo trató de mezclar todas las ideas acumuladas de ambos polos internos (los hermanos Durán y los López) pero al parecer en esa democracia interior no se permitieron la autocrítica para dejar algunos de los temas fuera que finalmente le restan paciencia (‘Tanto’, ‘Vas’, ‘El ruido de las cosas al caer’, ‘Calles de Talcahuano’). Aunque también es probable que el éxito comercial de sus primeros conciertos en vivo le restó presión a la idea de tener que hacer un disco ambicioso de éxitos o aquella obra cumbre que pensaron como su octavo álbum.

Hacia el final en ‘Valle de la luna’ y ‘La ciudad se apagó’ reaparece ese grupo cohesionado que se luce tanto en vivo (Los Bunkers siempre han sido mejor en directo que en sus discos) con más ritmo y la melodía ajustada a su estilo de canción que tiene por principio un respeto por el estribillo. Así ha sido desde sus primeros años que han sabido hacer convivir himnos masivos con otros temas más destemplados. Pero a su nuevo disco le faltó chispa.

Indudablemente ‘Noviembre’ suena mejor que sus primeros trabajos (de muy buenos temas pero técnicamente incorrectos) sin embargo se extraña la ambición de antes (ya no tendrían necesidad), hecho con apuro y sin presión por un grupo que puede llenar grandes estadios con sólo anunciarlo. Aunque también es un álbum que su fanaticada más fidelizada va a agradecer, solo que quizás sea a los únicos que les interese ().

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★★★★★ TOTAL ★★★★ RECOMENDADO ★★★ PUEDE ESTAR BIEN ★★ MENOS DE LO ESPERADO ★ NO VALE LA PENA

Roberto Carreño

PRENSA y DIVULGADOR MUSICAL FREELANCE

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16 oct 2023

DISCOS: Francisca Valenzuela - Adentro "sin salida"

Adentro (Frantastic Records)
Después del quiebre con su pareja por más de 10 años y compañero musical que trabajó en sus anteriores cuatro discos, Francisca Valenzuela enfrenta su ruptura con un sexto álbum 'Adentro' de 11 nuevas canciones y anunciando como un registro más reflexivo. Sin embargo, la cantante no logra salir de su zona de confort de temas simples, frágiles e inofensivos, pero que en está ocasión acusan un retroceso en la factura de su sonido.

Para su cura emocional la cantautora -de actuales 36 años- contó con la colaboración de Francisco Victoria (el “Anwandter chico”) que asume una producción más sencilla y uniforme, menos pretenciosa que su predecesor y fallido ‘Vida tan bonita’ (2022) como último lanzamiento con Sony. Y Valenzuela parece haber quedado atrapada -o es que lo asume así- en un tipo de canción liviana, moderada y desapasionada, que más que el desahogo de una artista con el corazón herido por el término de una relación devela frialdad y cálculo, como si cada canción fuera un posteo de Instagram.

Y en eso Francisca -como la generación política del Frente Amplio a la que es cercana- tiene manejo y relato para explicar sus temas pero que en la práctica hay poca sustancia y realidad. Ella pertenece a una generación privilegiada que tiene un discurso armado pero de poca calle a la que le cuesta retratar a la sociedad fuera de los clichés y que incluso para hablar de sí misma caen en lugares comunes (como le ocurre a Álex Anwandter). “Si esto es lo que quiero ¿Por qué me duele tanto adentro?” canta en la canción principal, sin algo diferente a lo que ya hemos escuchado tantas veces en sus discos.

“¿Dónde se llora cuando se llora? Si nadie lo deja ver” pregunta en uno de sus singles (nominado al Latin Grammy como Mejor canción Pop Rock) y se contesta “drogada en un avión”, entonces imagino cómo alguien que va en metro a su trabajo o lleva a su hija al jardín podría identificarse con semejante pena. Es que hasta en temáticas en las que podría tener más similitudes con vidas comunes queda de superficial. 

El mejor momento del disco es la balada ‘Ámame’ que tal vez en vivo gane la fuerza que faltó en la grabación, pero lo demás es un loop de coros repetidos a lo que nos tiene acostumbrados (como la fastidiosa ‘Déjalo ir’), aunque está vez no hay un éxito nuevo ni un tema que vaya a destacar. Suena por debajo de los anteriores y es un disco plano, sin riesgo ni sorpresa, aunque principalmente faltó de pasión, culpa del problema de honestidad que tiene atorada a Francisca. 

Quizás le vendría bien dejar de admirar tanto a Cat Power y mirar más a Chrissie Hynde, Cyndi Lauper, Alaska o Laura Pausini (una escuela de divas que han sabido mantenerse por décadas). 

Tiene los años, el presupuesto, un nombre y contactos para salir de su armario interior, de arriesgar y en el que no perderá a ni un sólo incondicional ya ganado, pero un salto artístico del que podría salir victoriosa porque hasta ahora lleva varios discos donde mismo y en el que éste último ‘Adentro’ es un nuevo rebote. Sino también podría ser una muy buen vocera del actual gobierno frenteamplista ().

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Otros discos: La fortaleza (2020) /  Tajo abierto (2014) / Vida tan bonita (2022) 

★★★★★ TOTAL ★★★★ RECOMENDADO ★★★ PUEDE ESTAR BIEN ★★ MENOS DE LO ESPERADO ★ NO VALE LA PENA



11 nov 2022

DISCOS: Nicole / Claroscuro

Claroscuro (Chika Records)
Nueve años desde su antecesor Nicole regresa con un disco decepcionante, desabrido y tibio que no despega, que resulta tan ambicioso como aburrido.  


En sus seis primeros discos lanzados en 33 años de carrera Nicole nos había acostumbrado a trabajos de muy buena factura, bien producidos y sonando a una calidad superior a la media local (‘Esperando nada’ tiene 28 años y suena mejor que cualquier disco de Francisca Valenzuela y otras herederas). Pero llama la atención que con todo ese bagaje ganado en sus diferentes álbumes la cantante tropiece tan fuertemente en su nuevo lanzamiento, porque Nicole -a diferencia de la mayoría de su generación de bandas noventeras- es una artista de la que se puede esperar y exigir más. No se podría esperar algo sorpresivo de Lucybell o Javiera & Los Imposibles pero sí de Nicole


Aunque teniendo las condiciones (voz, imagen, trayectoria y -podemos suponer- el presupuesto) para hacer un disco de otro nivel dentro la realidad local, en Chile, la cantautora retrocede en producción con un sonido liviano, ambivalente y codicioso. Pero que esencialmente falla en sus canciones con un estilo hermético e inocuo, en temas a los que le faltaron vueltas, autocrítica y edición. 


Parece una colección de demos forzados a convertirse en canciones, y al escuchar ‘La razón’ cuesta imaginar que se trate de la misma artista que tantas veces sorprendió por proponer cosas distintas (como en ‘Despiértame’, ‘Vida’ o ‘No me confundas’) siempre desde un pop-rock sofisticado y bien producido, pero que ahora suena rendida ante su pasado. 

 

Hasta ‘APT’ (2006) la cantante mezcló rock con electrónica pasando por soul y temas acústicos con altos y otros menos logrados pero siempre respetando un estándar en su concepto, algo que se diluye a medida que avanza esté último trabajo, que tal vez podría ser prometedor para una artista nueva pero que no está al nivel de una cantante de su talante con más de tres décadas de trabajo en estudio. 


Ya en su antecesor ‘Panal’ (2013), hasta ayer el más débil de sus lanzamientos, se oyeron esos excesos de mezquindad con temas pensados para su entorno pero que no consideraron al público, algo que se evidencia cuando un disco no desprende canciones fuera de los incondicionales (un problema del fanatismo condescendiente). Y en la música popular la empatía con el público es esencial, como la fuerza, el carácter, el peso y el mensaje, y cuando eso no está lo demás son solo adornos. 


Disociación que se había revelado en los singles ‘Quédate’, ‘Valientes’ y ‘Nostalgia’, que resultan difíciles de terminar fuera de sus videoclips, mezclando guiños a proyectos alternativos como Astro y Rubio con melodías melosas e inconclusas, tocando soul pero sin sensualidad entre letras poco sugerentes (“El invierno nos prepara, nos cuidamos, crecemos, soñamos, sin lluvia, amor” - ‘Valientes’). Aunque probablemente lo más molesto es el abuso de un vibrato afectado de su voz que parece haber descubierto y que no pudo evitar reiterarlo en todas las canciones. Y a medida que avanza el disco se van agotando las ideas porque los temas comienzan a parecerse.


Y uno termina el disco enojado, porque es una artista a la que se le tiene aprecio y que sabemos tiene voz para repartir, en cambio la interviene más de la cuenta (con efectos que alteran la forma), reiterativos susurros y la muletilla del vibrato-afectado. Da la sensación que la cantautora se pierde en su comodidad (la trayectoria, nostalgia, su marca comercial y los fanáticos fieles) y se aferra en cantar sobre un estilo de vida muy propio con el que cuesta reconocerse.

 

Que Nicole puede hacer un disco con otros autores -la mayoría de sus éxitos son composiciones de terceros- y grabar con productores competitivos internacionalmente que sepan separar sus inquietudes y seleccionar mejores temas, no para construir un producto pop porque ella es una artista con carácter propio y no necesita salir a competir con la industria, sino que merece hacer un disco para su estatus de cantante, adulta, elegante, madura, melómana, versátil y dotada de una voz que tiene la facultad de sonar dulce y también poderosa. Pero por desgracia eso no se encuentra en 'Claroscuro'. (★).

 

 

 

 ★★★★★ TOTAL ★★★★ RECOMENDADO ★★★ PUEDE ESTAR BIEN ★★ MENOS DE LO ESPERADO ★ NO VALE LA PENA

6 ago 2022

DISCOS: Cami / Anastasia


(Universal, 2022) 
'Anastasia' es el triunfo de Cami, como una vocalista que supo superar las etiquetas y las cargas sobre su personalidad con más voz y canciones, a ratos inquietante y positivamente impredecible.

La mejor cantante chilena pop de su generación presenta su tercer álbum en seis años de carrera radial, un trabajo extenso de 17 canciones, algunas publicadas digitalmente durante el último año y nuevas sorpresas con su versión del pop fusionado con folclore, baladas, R&B, sonidos urbanos, fado, flamenco y toques de electrónica, siempre prevaleciendo una voz asombrosa, tan meticulosa y dotada de volumen escoltada por un grupo diverso de productores (Julio Reyes-Copello, Tainy, Sebastian Kys, Trooko y el ex Calle 13 Eduardo Cabra).

Si hasta su segundo disco la disparidad de estilos que mostraba Cami (25) podía confundir y desconcertar a quienes esperaban otra balada tradicional como su primer éxito 'Más de la mitad' (2016) o la energía pop de 'Abrázame' (2017), en su nuevo álbum la joven cantante suena más decidida por un estilo heterogéneo, que bebe de distintas fuentes musicales sin miedo y que, valientemente, toma distancia de la corriente urbana que están copiando la gran mayoría de las cantantes pop de su tiempo. Aunque su mayor acercamiento el reggaetón 'Perreo pa' las nenas' (lanzada en el 2021) resultó la canción más genérica y menos interesante del disco.

En 'Anastasia' (su segundo nombre) Cami se acerca más a las búsquedas de Billie Eilish y Lorde que de figuras latinas como Karol G o Rosalía, con resultados a ratos sorprendentes, principalmente en temas nuevos como 'Un lugar' y 'Carne y oro' a la fulminante balada 'Día del amor' con guiño a la ranchera mexicana y que puede asociarse a los efectos de Mon Laferte o la cadencia pop de 'Lento' como la mejor de disco (junto al single adelanto 'Luna'), un futuro sencillo con un potencial que hace rato no se sentía en el pop chileno tan sacudido por el trap y la melancolía geográfica. 

Una intérprete más experimentada y apropiada de su estilo en constante transformación, pero en un álbum tan extenso es difícil no pecar de excesos, como pueden resultar algunas flexiones vocales y lugares comunes en letras, o sus últimas dos canciones 'Trip' y 'Alturas' que pudieron quedar fuera porque no suman. Sin embargo en su tercer disco Cami ha dado un salto kilométrico, valiente en su mezcla y duración, que más que definitivo es otra transición propia de su juventud, y con una proyección ascendente en el extranjero y voz para atravesar fronteras, las personales, sonoras y propias de la industria del disco donde está jugando, porque Cami pertenece al mainstream y es un medio que exige más cosas que voz, canciones e imagen, por lo que ahí está su próximo desafío. 
 
Por ahora 'Anastasia' es su mejor disco e indudablemente uno de los lanzamientos chilenos del año (★★★★).

 
OTROS DISCOS: Rosa (2018) 
 
 
★★★★★ TOTAL ★★★★ RECOMENDADO ★★★ PUEDE ESTAR BIEN ★★ MENOS DE LO ESPERADO ★ NO VALE LA PENA



Roberto Carreño

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DISCOS: Francisca Valenzuela - Vida Tan Bonita "como un comercial de retail"

(Sony Music, 2022)  
¿Qué sería de Francisca Valenzuela sin las campañas de retail y activismo feminista? Porque musicalmente hace mucho que la cantautora agotó ideas y suena estancada en canciones simplonas y pueriles, entre la autoparodia, clichés y lo panfletario. En 15 años de carrera su quinto disco es el más endeble. 

El álbum abre con 'Se va' (escrita por Claudia Brant, autora de varios éxitos latinos) una idea de himno pop-rock al estilo Coldplay pero que no sorprende ni despega, con una intérprete acomododa en su zona de confort sin riesgos ni variaciones. Y le sigue 'Último baile' (Brant/Valenzuela) donde aparece la versión más pretenciosa y comercial de la cantante con una letra cargada a la incoherencia ("Tomar guitarra / Llenarla de lentejuelas / Cantar Violeta Parra / Pa’ que valga la pena"). 

En 'SALÚ' es más de lo mismo, una canción a medida de una campaña del retail con el estilo que caracteriza a su autora como la mejor jinglista de su generación (derrotó a María Colores). Y continúa con 'Detener el tiempo', 'Hola impostora' y 'Vida tan bonita' como otras prescindibles para su carrera y repertorio. 

Aunque 'Mundos Separados' (autoría de Ximena Muñoz, firma reconocida en el pop latino reciente) resulta la más interesante del álbum y una de sus mejores canciones, un tema pop limpio y directo, con quiebres y una interpretación más flexible como pocas veces se oye a la cantante. Pero es la excepción en el disco, que al siguiente corte vuelve a caer en el mismo molde y adornos de sus trabajos anteriores (Despierto, Castillo de cristal) al borde la caricatura de sí misma.

Y en 'Dar y dar' reaparece la Valenzuela (35) más insoportable, con esos coros simples y repetitivos que tanto le gusta a las radios femeninas del FM y que recuerda al último jingle que hizo para Falabella (que también comercializa con el feminismo). Y el cierre de 'Como la flor' con un cantante fatigada y empantanada en sus limitaciones, que pareciera sentirse aliviada de terminar su propio disco, algo forzado y dirigido a repuntar su carrera en el extranjero. 

Si éste álbum falla en su cometido es probable que Valenzuela se rinda ante una internacionalización inconclusa (por falta de interesados) y opte por el activismo, la difusión de causas y la gestión del festival RUIDOSA, o directamente un trabajo como compositora de jingles publicitarios que hasta ahora han dado mejor resultado que sus nuevas canciones, que pueden resultar destempladas e ínsipidas para el público latino, o demasiado pretenciosas y poco originales entre auditores del rock-pop o indie en español, y sin algo distintivo que proponer. 

Aunque al menos en 'Vida tan bonita' su autora suena optimista, como pocos en su tiempo, sin embargo como cantaba Jorge Drexler "la vida es más compleja de lo que parece" y los buenos deseos se dan un costalazo contra el muro de la realidad y la autenticidad, dilema que nunca ha podido solucionar Valenzuela como cantante (★). 

Escucha Vida tan bonita en Spotify.

Roberto Carreño






Otros discos: La fortaleza (2020) /  Tajo abierto (2014) 

 

★★★★★ TOTAL ★★★★ RECOMENDADO ★★★ PUEDE ESTAR BIEN ★★ MENOS DE LO ESPERADO ★ NO VALE LA PENA