ROBERTO CARREÑO
4 nov 2023
DISCOS: Los Bunkers - Noviembre "sin chispa"
16 oct 2023
DISCOS: Francisca Valenzuela - Adentro "sin salida"
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| Adentro (Frantastic Records) |
11 nov 2022
DISCOS: Nicole / Claroscuro
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| Claroscuro (Chika Records) |
En sus seis primeros discos lanzados en 33 años de carrera Nicole nos había acostumbrado a trabajos de muy buena factura, bien producidos y sonando a una calidad superior a la media local (‘Esperando nada’ tiene 28 años y suena mejor que cualquier disco de Francisca Valenzuela y otras herederas). Pero llama la atención que con todo ese bagaje ganado en sus diferentes álbumes la cantante tropiece tan fuertemente en su nuevo lanzamiento, porque Nicole -a diferencia de la mayoría de su generación de bandas noventeras- es una artista de la que se puede esperar y exigir más. No se podría esperar algo sorpresivo de Lucybell o Javiera & Los Imposibles pero sí de Nicole.
Aunque teniendo las condiciones (voz, imagen, trayectoria y -podemos suponer- el presupuesto) para hacer un disco de otro nivel dentro la realidad local, en Chile, la cantautora retrocede en producción con un sonido liviano, ambivalente y codicioso. Pero que esencialmente falla en sus canciones con un estilo hermético e inocuo, en temas a los que le faltaron vueltas, autocrítica y edición.
Parece una colección de demos forzados a convertirse en canciones, y al escuchar ‘La razón’ cuesta imaginar que se trate de la misma artista que tantas veces sorprendió por proponer cosas distintas (como en ‘Despiértame’, ‘Vida’ o ‘No me confundas’) siempre desde un pop-rock sofisticado y bien producido, pero que ahora suena rendida ante su pasado.
Hasta ‘APT’ (2006) la cantante mezcló rock con electrónica pasando por soul y temas acústicos con altos y otros menos logrados pero siempre respetando un estándar en su concepto, algo que se diluye a medida que avanza esté último trabajo, que tal vez podría ser prometedor para una artista nueva pero que no está al nivel de una cantante de su talante con más de tres décadas de trabajo en estudio.
Ya en su antecesor ‘Panal’ (2013), hasta ayer el más débil de sus lanzamientos, se oyeron esos excesos de mezquindad con temas pensados para su entorno pero que no consideraron al público, algo que se evidencia cuando un disco no desprende canciones fuera de los incondicionales (un problema del fanatismo condescendiente). Y en la música popular la empatía con el público es esencial, como la fuerza, el carácter, el peso y el mensaje, y cuando eso no está lo demás son solo adornos.
Disociación que se había revelado en los singles ‘Quédate’, ‘Valientes’ y ‘Nostalgia’, que resultan difíciles de terminar fuera de sus videoclips, mezclando guiños a proyectos alternativos como Astro y Rubio con melodías melosas e inconclusas, tocando soul pero sin sensualidad entre letras poco sugerentes (“El invierno nos prepara, nos cuidamos, crecemos, soñamos, sin lluvia, amor” - ‘Valientes’). Aunque probablemente lo más molesto es el abuso de un vibrato afectado de su voz que parece haber descubierto y que no pudo evitar reiterarlo en todas las canciones. Y a medida que avanza el disco se van agotando las ideas porque los temas comienzan a parecerse.
Y uno termina el disco enojado, porque es una artista a la que se le tiene aprecio y que sabemos tiene voz para repartir, en cambio la interviene más de la cuenta (con efectos que alteran la forma), reiterativos susurros y la muletilla del vibrato-afectado. Da la sensación que la cantautora se pierde en su comodidad (la trayectoria, nostalgia, su marca comercial y los fanáticos fieles) y se aferra en cantar sobre un estilo de vida muy propio con el que cuesta reconocerse.
Que Nicole puede hacer un disco con otros autores -la mayoría de sus éxitos son composiciones de terceros- y grabar con productores competitivos internacionalmente que sepan separar sus inquietudes y seleccionar mejores temas, no para construir un producto pop porque ella es una artista con carácter propio y no necesita salir a competir con la industria, sino que merece hacer un disco para su estatus de cantante, adulta, elegante, madura, melómana, versátil y dotada de una voz que tiene la facultad de sonar dulce y también poderosa. Pero por desgracia eso no se encuentra en 'Claroscuro'. (★).
★★★★★ TOTAL ★★★★ RECOMENDADO ★★★ PUEDE ESTAR BIEN ★★ MENOS DE LO ESPERADO ★ NO VALE LA PENA
6 ago 2022
DISCOS: Cami / Anastasia
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| (Universal, 2022) |
DISCOS: Francisca Valenzuela - Vida Tan Bonita "como un comercial de retail"
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| (Sony Music, 2022) |
El álbum abre con 'Se va' (escrita por Claudia Brant, autora de varios éxitos latinos) una idea de himno pop-rock al estilo Coldplay pero que no sorprende ni despega, con una intérprete acomododa en su zona de confort sin riesgos ni variaciones. Y le sigue 'Último baile' (Brant/Valenzuela) donde aparece la versión más pretenciosa y comercial de la cantante con una letra cargada a la incoherencia ("Tomar guitarra / Llenarla de lentejuelas / Cantar Violeta Parra / Pa’ que valga la pena").
En 'SALÚ' es más de lo mismo, una canción a medida de una campaña del retail con el estilo que caracteriza a su autora como la mejor jinglista de su generación (derrotó a María Colores). Y continúa con 'Detener el tiempo', 'Hola impostora' y 'Vida tan bonita' como otras prescindibles para su carrera y repertorio.
Aunque 'Mundos Separados' (autoría de Ximena Muñoz, firma reconocida en el pop latino reciente) resulta la más interesante del álbum y una de sus mejores canciones, un tema pop limpio y directo, con quiebres y una interpretación más flexible como pocas veces se oye a la cantante. Pero es la excepción en el disco, que al siguiente corte vuelve a caer en el mismo molde y adornos de sus trabajos anteriores (Despierto, Castillo de cristal) al borde la caricatura de sí misma.
Y en 'Dar y dar' reaparece la Valenzuela (35) más insoportable, con esos coros simples y repetitivos que tanto le gusta a las radios femeninas del FM y que recuerda al último jingle que hizo para Falabella (que también comercializa con el feminismo). Y el cierre de 'Como la flor' con un cantante fatigada y empantanada en sus limitaciones, que pareciera sentirse aliviada de terminar su propio disco, algo forzado y dirigido a repuntar su carrera en el extranjero.
Si éste álbum falla en su cometido es probable que Valenzuela se rinda ante una internacionalización inconclusa (por falta de interesados) y opte por el activismo, la difusión de causas y la gestión del festival RUIDOSA, o directamente un trabajo como compositora de jingles publicitarios que hasta ahora han dado mejor resultado que sus nuevas canciones, que pueden resultar destempladas e ínsipidas para el público latino, o demasiado pretenciosas y poco originales entre auditores del rock-pop o indie en español, y sin algo distintivo que proponer.
Aunque al menos en 'Vida tan bonita' su autora suena optimista, como pocos en su tiempo, sin embargo como cantaba Jorge Drexler "la vida es más compleja de lo que parece" y los buenos deseos se dan un costalazo contra el muro de la realidad y la autenticidad, dilema que nunca ha podido solucionar Valenzuela como cantante (★★).
Escucha Vida tan bonita en Spotify.
Otros discos: La fortaleza (2020) / Tajo abierto (2014)
★★★★★ TOTAL ★★★★ RECOMENDADO ★★★ PUEDE ESTAR BIEN ★★ MENOS DE LO ESPERADO ★ NO VALE LA PENA




