29 may. 2009

QUE SIGAN LOS BUENOS .Capitulo 2

¡Abajo los sellos! y que mueran las multinacionales discográficas, que explote el sistema de una vez por todas y que sus promotores se dediquen a otra cosa, ya no son útiles en esto. Viva la música de verdad y el marketing directo, fuera las estrategias pasadas, ahora la música es por segundo, no un plazo de promoción y venta.

Ya se emborracharon suficiente con el dinero de los artistas, es tiempo que las compañias -que quieran mantenerse- salgan a la calle y a los escenarios, es hora de trabajar, y no depender que una megatienda les haga el trabajo de venderles los discos, que las radios les promocionen los lanzamientos y que los artistas les produzcan hits, en tiempos donde los medios evolucionan por minuto es necesario crear o reinventar nuevas estrategias y modos de negocio, para lo que las compañias fueron creadas originalmente. Durante muchos años los sellos hicieron el trabajo que a los artistas no les corresponde, pero qué sucede cuándo los grupos y solistas son capaces de generar equipos propios con dedicación exclusiva a su proyección. Los sellos fueron la llave de ingreso al sistema pero la clave cambió y se quedaron fuera de una nueva plataforma musical, en un universo paralelo y virtual, donde se produce cada minuto, conexión, intercambio, adhesión, interés, búsqueda y hasta mayor compromiso entre el usuario y la opción que desee, que no precisamente forma parte de una estrategia tradicional impuesta por una compañía. El sistema actual es autogestión, compromiso y desarrollo a partir de una propuesta que con más o menos argumentos artísticos puede proyectarse. Y ese es claramente un formato de trabajo que los sellos "grandes" no pueden ofrecer porque su gran lucha contra la Internet ya está agotada y su plan de trabajo atrasado, con la equivocación permanente de querer "salvar" el sueldo más que las ganas y el conocimiento para formar parte de algo que va de un punto de vista artístico hasta convertirse en un producto comercial. Renovarse o morir, le pasó a los socialistas, a los Rolling Stones y a la Iglesia Católica, entonces ¿por qué los sellos a pesar de sus presupuestos y plataformas siguen atorados en la burocracia? Pasa porque precisamente aún son los mismos gerentes y promotores que se llenaron los bolsillos en los noventas y que se jodieron a los grandes y mejores talentos de la música, y entre su inseguridad, el ego y la culpa están sentenciados a la jubilación. El tema está en quién les va a pagar la pensión.

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