Todos los años, desde el 2012, el Estado Chileno envía una delegación de representantes de la “música chilena” a la feria de circuitos musicales Primavera Pro de Barcelona pero ¿es esto exportación o sólo turismo musical?
Cuando leas de que el Consejo de la Música, Pro Chile, IMI Chile o los comunicados del CNCA sobre sus salidas de “proyección al extranjero” deberíamos aclarar que esto se financia con dinero público y que básicamente es presencia y promoción de una escena chilena ficticia que depende de los fondos para movilizarse porque de otra manera no despiertan interés. Los pocos nombres chilenos que tocan en España (Javiera Mena, Soledad Vélez, Pascuala Ilabaca, Chico Trujillo) ninguno tiene que ver con estos viajes.
Podemos estar de acuerdo que el Estado tiene una responsabilidad en el resguardo y difusión del patrimonio y la cultura (sin entrar en el detalle de lo que eso involucra) pero permítanme dudar que un cantautor nuevo sin experiencia (no juzgo su propuesta sólo que no sabe expresarse) ni definiciones (como tocar un cover de Rosalía en Cataluña) venga a presentarse a un festival masivo donde literalmente no lo escucha nadie y que los pocos que están alrededor -conversando- son parte de la misma delegación. Que lo de venir a tocar lejos sólo le sirve a él como experiencia personal y por lo visto -evidencia en el video- dudo que esto sea un punto de inflexión para su carrera.
Resulta bastante penoso y un poco caro, porque hace mucho que vienen delegaciones (que lo vengo viendo desde el 2017 ) que no siembran nada, invitan copas a gente cercana y amigos, en su mayoría chilenos residentes, haciendo como que hay expectativa por sus productos (artistas, discos, producciones) pero los grupos que han tocado no generan interés ni tampoco sus promotores han cerrado círculos fuera del acuerdo oficial en el que Chile paga por estar ahí.
Es un timo creer que esto es proyección o que están exportando una escena que ni siquiera tiene circuito en Chile, están vendiendo humo, aunque con dinero público y como es “en nombre de la música chilena” que necesita de apoyo nadie se atrevería a cuestionarlo, menos si tienes opción de un paseo por Barcelona con entradita gratis al Primavera Sound. No hay análisis, no hay crítica ni conclusiones, lo reconocen hasta gente involucrada (pero que no podrían hacerlo en público por conflicto de interés) y no he encontrado un caso que me demuestre que estos viajes sean útiles en su objetivo. El trap y los casos excepcionales que se mueven fuera de Chile (contratados) no forman parte de este circuito administrativo y minúsculo que está únicamente rotando en torno a los fondos concursables (para grabar un disco, para la gira, para hacer el vinilo, para pagar la charla). Un circuito viciado que manipula a las entidades públicas con eso de “la música chilena” cuando sólo se trata de una representación de sí mismos.