25 jun. 2020

Un 50% de anormalidad

Cinco años después de la promocionada Ley del 20% de música chilena obligatoria en radios los cambios culturales y difusión prometida no se produjo y tal como opiniones contrarias advertimos la normativa solo ha ido en beneficio de los mismos nombres pop que por años han generado catálogo radial. Pero ahora aprovechando la crisis generada por la pandemia se discute la propuesta de un diputado comunista apoyado por algunos músicos congresistas como Jorge Coulón (Inti-Illimani) y Amaro Labra (Sol y Lluvia) que piden multiplicar la exigencia a un 50% justificando que los ingresos generados en Derechos de Autor a través de las radios irían en ayuda de los músicos que lo necesitan. 
 
La sociedad de autores a cargo de la recaudación ha visto caer sus reportes tras el cierre de grandes centros comerciales, tiendas, locales nocturnos y eventos de entretemiento en general, desde las protestas de octubre y en la cuarentena del covid-19 que ya supera los 90 días, recintos que al estar inactivos y sin público no tienen difusión que pagar, eso sumado a que los artistas no están realizando actuaciones por lo que toda la comercialización de la música estaría concentrada en los ingresos digitales y la radio como medio de difusión masiva (el proyecto incluiría también a la televisión donde los espacios para la música son nulos). Entonces por lo que se supone al aumentar la programación local de las emisoras FM habría más ingresos a repartir pero ¿Cómo es que la triplicación de los temas de Mon Laferte, Francisca Valenzuela, Cami, Denise Rosenthal o Paloma Mami (las más sonadas) tendrían que repartirse entre otros autores? Según el proyecto parte de lo recaudado durante un periodo iría en apoyo de un fondo solidario, suponiendo que ningún autor se opondría a compartir parte de sus regalías.

Top20 chileno, mayo 2020
El informe mensual que la empresa BMAT hace para la SCD de los temás chilenos más programados en las FM (Lista en imagen) siguen siendo practicamente los mismos que antes de la promulgación de la ley anterior, solo con las novedades de Mon Laferte (6), Cami (4), Paloma Mami (5), Denise Rosenthal (5) todas artistas publicadas posteriormente al año 2015 y por sellos multinacionales. El caso excepcional lo tienen Los Vásquez (independientes) que mantienen de hace diez años su primer lugar y otros cuatro singles en rotación mientras que Francisca Valenzuela tiene 10 temas en el Top100 calificando como la más programada en radios locales. El resto son canciones conocidas de La Ley (4), Los Tres (2), Los Prisioneros (4) o Los Bunkers (3) catálogo al que los programadores recurren para no arriesgar oyentes y cumplir con la cuota actual. Por lo tanto ¿A quién ayudó realmente la ley del 20%

El único impacto reconocido de la ley fue la despedida de Radio Uno "solo música chilena" (2008-2016) que durante sus años al aire se convirtió en un espacio de desarrollo para algunos artistas y escenas (como Manuel García y la generación de cantautores "folk") pero con su salida del FM mucha de la música que se escuchaba a través de la Uno no tuvo otro espacio en el dial (la radio continúa de manera online pero sin programas).

En el caso de las radios al aire hace tiempo que dejaron de generar éxitos y no corren riesgos,  combinan lo clásico (o más conocido) con aquellos estrenos que vienen respaldados por una repercusión digital, que es donde actualmente se conoce la nueva música (Youtube, Spotify, etc). Por eso cargarle la artística y la economía de los músicos chilenos a las radios es un tanto exagerado, también es un mercado debilitado (como los diarios de papel) tanto que ni siquiera compiten por audiencias y están rentabilizando en lo posible.  

Aunque la ARCHI no ha respondido con los mejores argumentos, su representante dijo a CNN  que se atenta contra una "capacidad de entregar lo que los auditores, que en definitiva son nuestros clientes, quieren escuchar” que tampoco es tan así, más bien las radios tienen un perfil musical y una parrilla limitada y decidida como sucede en las emisoras de noticias (Cooperativa, T13radio, etc) que no tienen interacción respecto de las canciones con su audiencia y tocan lo que está en pauteado por el programador. Mientras que las radios que trabajan con los pedidos en sus redes y llamados (Fmdos, Imagina, Carolina, etc) son fieles a sus auditores y siguen una dinámica de canciones que no pasa por su nacionalidad sino porque están en su línea artística, por muy injusto que les parezca a quienes quedan fuera o aquellos que ven colusión por todas partes. Si Ricardo Arjona tiene un público fidelizado por décadas no puedes hacer nada contra eso.


Por mi trabajo muchas veces me tocó recibir la negativa de directores de radios para un single nuevo de algún artista consolidado (los éxitos de antes llevan ventaja) pero también el apoyo para algunos proyectos emergentes que entran en la línea de programación sin más esfuerzo que el tema mismo. Tiene que ver con criterios del director (a) o programador basados en la experiencia con sus auditores, de caprichos personales -que han existido- poco y se desvanecen rápidamente. 

Desde el 20% la mayoría de las emisoras multiplicaron artistas de radiofórmula (singles de 3 o 4 minutos y estribillo pop)  y en el caso de tener que duplicar o triplicar el porcentaje van a recurrir a estos mismos, una estrategia que iría en favor de los elegidos pero también arriesgando saturar a los auditores. Durante la cuarentena según algunos informes tanto la televisión abierta como la radio han aumentado de sintonía, pero podemos entender que muchos llegan obligados porque no tienen acceso o buena conexión a Internet. 

En mi caso a medida que pasaron las semanas apagué la tele y fui cambiando de dial porque se repetían los temas (Coldplay y The Beatles) pasando a escuchar entrevistas de Youtube, algunos Podcast  o un disco que deje pendiente. La repetición de singles que durante décadas generó los hits de su momento es ahora un punto de inflexión entre la radio y quien escucha, un oyente que tiene más opciones (y facilidad) que antes para cambiarse. 

Es probable que el proyecto no consiga el apoyo suficiente sin embargo puede convertirse en un tema recurrente de los próximos años, discusión que en parte podría ser cubierta a través de una radio pública -aunque podemos suponer ciertos enchufes políticos que acosarían su programación- que diera continuidad el rol que antes tuvo Radio Uno con una parrilla destinada a la cultura y música chilena, en canciones y contenidos porque solo pasar temas por cuota resulta funcional pero poco expansivo.

¿La solución por ahora? Muchos gremios se preguntan lo mismo y por lo visto en los avances en Europa el de la música es de los últimos en la cadena de reactivación, podemos suponer al menos otro par de meses sin normalidad. Como ya se descartaron algunas grandes fondas de septiembre, una de las temporadas más rentables para los músicos locales y es probable que también los grandes eventos internacionales programados hacia fin de año deban ser postergados o cancelados.

Pero hay que ser más claros, los artistas que por años han vivido de su música y que el público conoce tienen sus necesidades cubiertas por un patrimonio propio y regalías frecuentes. La urgencia de réditos es con sus equipos (técnicos, músicos, sonidistas, mánagers, promotores, estilistas, CM, bailarines, etc) que están más afectados porque es un trabajo que depende de la función hecha y sin show no hay pagos. Por eso iniciativas como "Todxs conectadxs" organizado por la MAMCHI (Asociación Gremial de Mánagers de Músicos en Chile) con 50 artistas cantando y llamando a la donación voluntaria en apoyo de los técnicos de espectáculos. 

En otros casos de músicos indies o alternativos lo más recomendable es apoyarlos a través de su cuenta BandCamp (un independiente como Javier Barría) plataforma que distribuye el pago de las descargas directamente a los artistas o adelantos según el tipo de acuerdo que tienen con sus agregadoras digitales. Desde la compra de discos físicos en las webs de las bandas (Los Tres, Joe Vasconcellos o Nicole lo hacen), otros consiguen intercambios comerciales a través de su Instagram o opciones de recompensa como OnlyFans y el Crowdfunding hasta clases y talleres de música online. 

Si la radio llegara para algunos bien, sería un aporte de todas maneras, pero no es lo más decisivo de momento. Muchas carreras rentables jamás han dependido de la radio, Sol y Lluvia hasta Javiera Mena (que suena pero nunca ha sido un tema relevante en su difusión) por dar unos ejemplos. 

Estamos en una espera confusa, difícil, cada vez más incierta y amarga, donde la música para muchos (sino la gran mayoría) sigue siendo fundamental, en el formato que sea. Y para quienes consumen shows en vivo tal vez las ganas por el reecuentro estimule la expectativa cuando podamos volver a reunirnos en multitud, tal vez hasta veamos artistas que no nos gustan con tal de asistir a algo. 

Pero entre las muchas reflexiones que debiésemos tener después de la sobrevivencia pandémica será descartar parte del contenido y los medios que nos ha influenciado bajo cuarentena porque muy probablemente desde una mirada más libre y crítica la percepción sea diferente. Creo que si fuese artista o  trabajador radial estaría pensando en eso.

LINKS
Libertad de expresión y música chilena, por diputado Boris Barrera (PC).  
ARCHI rechaza proyecto de ley que aumenta emisión de música chilena, comunicado.