24 dic. 2010

La Música Chilena Hoy

Lo más relevante hoy para la música chilena. 

Hay una nueva generación de músicos más libres y desprejuiciados que se desarrollan fuera de los anticuados códigos de la vieja y decaída industria musical. En esta nueva escena hay más intercambio artístico y de información que ha generado un interesante movimiento musical en vísperas de un mayor reconocimiento y exportación online. Por ejemplo, Gepe y Javiera Mena o Silvestre y Villa Cariño se potencian juntos. 

Internet se ha convertido -principalmente- en una ventaja para la música. La emancipación inmediata sin pasaporte de sonidos en canales como Myspace, Youtube y sitios de descarga dejan en igualdad de condiciones a grupos emergentes y consolidados, todo depende del uso. Por ejemplo Gondwana gira por toda Sudamerica sin el apoyo de un sello ni MTV. Todo es autogestión, los músicos dependen de su propia iniciativa y en Internet todos tienen una oportunidad, aunque no existen garantías y en la práctica se necesita de algun soporte. 

La creación de Radio Uno (97.1) ha sido un aporte en la difusión de la música hecha en Chile. Marcó el regreso al FM de clásicos como Los Ángeles Negros hasta las canciones nuevas de Leo Quinteros. En 2 años al aire la emisora ha triplicado su audiencia y se ubica en el top20 de las radios más escuchadas. Radio Uno cubrió un importante vacío en el dial.  

Después de 10 años de vida bandas como Chico Trujillo y De Saloon  han demostrado que la continuidad tiene su reconocimiento. Sin ser bandas tan mediáticas (ni Festival de Viña) han construido repertorio y se han consolidado en los escenarios nacionales. Es un claro ejemplo de que la música independiente (sin grandes sellos detrás) puede ser popular y que las bandas y solistas más activos del país son grupos que tienen repertorio (desde Los Jaivas a Los Tres, Myriam Hernández, Lucybell, Chancho en Piedra, Los Bunkers, Javiera & Los Imposibles, Joe Vasconcellos como algunos ejemplos).

Los males de la industria local.

Falta de espacios para el desarrollo de la música en vivo, desde una estructura básica como salas de ensayo hasta plataformas para la realización de conciertos y ciclos. Una primera tarea sería construir y una segunda y más importante etapa es la gestión, producción y convocatoria. Sin interés es difícil que se produzca el desarrollo. Y la distancia es un factor para el movimiento en regiones, si la inversión es compleja en la capital el traslado a otras ciudades triplica los costos. 

Los sellos discográficos han pérdido influencia sin embargo todavía cuentan con el poder de su catalogo y se siguen imponiendo. Son dueños del mayor repertorio de música chilena y poco les importa su permanencia en el mercado. Y a pesar de la rebaja en la fábrica de discos doblaron sus precios y permitieron el monopolio de FeriaMix

Mal aconsejados o por flojera una de las mañas de los grupos locales es la comodidad de refugiarse en un disco exitoso, y se atoran en las promesas. Esperar 4 años en lanzar un disco nuevo es una mala señal. 

Las escuelas y los institutos tienen una deuda; no reconocen la música chilena ni el arte contemporaneo en sus aulas. Y hay poca participación de la música chilena en universidades, una plataforma de festivales que fue clave para el desarrollo de la escena de rock chileno en los años 90's. Y a Chile y a los jóvenes les faltan referentes, desde Jorge González que no tenemos un héroe en el rock nacional. 

El poder de decisión en los medios de prensa es casí estílistico, entonces hay buenas bandas que jamás aparecen en la prensa mientras que otros figuran como iluminados sin mucho argumento y con discos que tienen más auspicios que músicos. La moda es un complemento pero no puede ser toda la clave de un grupo "promesa". Y injustamente para mucha gente se antepone la idea de que si no estas en los medios no existes, sin embargo no hay tanta prensa para seguir todo lo que sucede y muchos fenómenos pasan por el costado hasta que a alguien se le ocurre destacarlo. 

Un error invertir millones de pesos en un video clip (ya no hay canales de TV para la música). Y aunque pareciera que sobran las ideas falta enfoque; están grabando un video cuando ya están pensando en el próximo. Una cosa que deberían todos aprender de Britney Spears es que filma cada video como si fuera el último. 

Sellos y distribución. 

Los sellos multinacionales Sony Music, Universal, EMI y Warner casí no tienen artistas locales vigentes en su carpeta. La mayoría de los grupos populares están en la autogestión de sus producciones y busca acuerdos de distribución con etiquetas locales como Feria Music (de propiedad de FeriaMix, principal punto de venta de CD´s en el país), Oveja Negra de la Fundación de la Música (SCD), Armónica (del sello QuemaSuCabeza), editoriales como Universal Publishing, EMI Publishing, Warner Chapell y el departamento de Nuevos Negocios de Chilevisión (ha publicado Lucybell, el álbum 'Mujeres de Lujo' y el DVD de Nicole). Otras opciones son Sello Azul (creado por la SCD para publicar artistas nuevos a través de un concurso público), Algo Records que ha desarrollado un interesante catalogo de rock capitalino (Guiso, The Ganjas, Perrosky), Mundovivo (con instrumentistas como Andres Condón y la música de Subhira) y el sello virtual Cazador Records.
Además de FeriaMix hay pequeñas tiendas de discos donde se pueden conseguir varios CD´s de la escena independiente, como King Of Blue (calle Merced, en Barrio Lastarria). 
   
El papel de los medios de comunicación

Los medios de prensa tienen deberes pero no la obligación de informar. La definición de qué es lo que se publica o no pasa principalmente por el olfato de un periodista y cuánto le pueda gustar la historia al editor. No existe mercado que pueda pagar por una nota, por lo que esto es intercambio de contenidos y escribir por qué una historia es más atractiva que otra en el diminuto mundo de la música chilena. Aunque también existen conflictos de influencias como en cualquier otro rubro. 
En la televisión el mayor problema es que las decisiones las toman personas que no tienen idea de música y hay pocos espacios sólo para ir a doblar y donde tratan igual a Lucybell que cualquier banda nueva (Alfombra Roja) entonces el respeto es nulo y bastante poco influye en la carrera de una banda emergente si no se presenta en vivo.  
Las radios no han cambiado, siguen acomodando a los números fijos de la industria discográfica (Arjona, Shakira, Coldplay) y la música chilena más exitosa se mantiene (Los Prisioneros, Los Tres, Myriam Hernández). Aunque en los últimos años la nueva escena independiente ha logrado romper códigos y en algunos casos convertirse en éxito (Los Mox, Sinergia, Francisca Valenzuela, Teleradio Donoso, Camila Moreno, La Noche) en las radios juveniles. También hay una mayor segmentación de radios adultas (Duna, Infinita), alternativas (Horizonte, Zero), noticias (BioBio, Agricultura, Cooperativa, ADN), femeninas (Play, Fmdos, Romántica, Paula, Pudahuel), rockeras (Futuro, Rock&Pop, Sonar), juveniles (40Principales, Carolina) y la aparición de Radio Uno con programación exclusiva de música hecha en Chile, ahí existe un espacio y nicho importante para grupos nuevos. 
A nivel de web´s el portal Emol.com publica mucha información, entrevistas y comentarios de discos de música chilena con columnas de Marisol García, Juan Carlos Ramirez, David Ponce, Iñigo Diaz y Sebastian Cerda. Y portales de noticias como 123.cl, Cooperativa.cl, Terra.cl, LaTercera.com y Super45.cl como principal plataforma para la escena alternativa local (del concurso de demos Super45 han surgido interesantes nombres como Taller Dejao, Les Ondes Martenot y Valentina Fel). Aunque falta un medio de prensa donde se pueda debatir. 
Pero también tener un Myspace, Youtube, web oficial, twitter y otros canales online es responsabilidad de cada grupo. 

La Crítica

Salir en el diario no le cambia la carrera a nadie. No conozco músico que haya hecho carrera con solo notas de prensa, sino existe un sustento (discográfico, manejo y repertorio) las promesas serán puro papel, como ha ocurrido en muchos casos. Y aunque existen revistas musicales (Rolling Stone, Extravaganza, I-Pop, Rockaxis) ninguna supera la opinión de críticos especializados como Marisol Garcia (Emol.com), Sergio Cancino (www.sergiocancino.blogspot.com), Mauricio Jurgensen (La Tercera), Marcelo Contreras (El Mercurio) o Juan Carlos Ramirez (Emol.com). Pero es cierto, una buena o mala crítica no define el destino de un álbum o la carrera de una artista, pero son una referencia o simplemente publicidad. No es si comentan mal o bien, el rol de los críticos es generar opinión a partir de un punto de vista. 

La Descarga

En megamercados de la música los adolescentes compran canciones en Itunes y las canciones siguen siendo un gran negocio de millones. Pero Chile está lejos de esa dimensión y nuestra cultura -pequeña pero globalizada- nos mentalizó con que "no pagaremos por algo que podemos ya bajamos gratis" en un país donde se venden más celulares y LCD que libros.  Aunque todavía hay nostálgicos que defienden la copia original del CD que sigue siendo una opción pese a la baja. El formato tradicional de venta de música está siendo cuestionado pero también surgen sitios de venta legal de música (Portaldisc, Bazuca) que han presentado varias opciones de compra como la tarjeta prepago para ampliar el acceso de clientes.  Mientras que desde algunos años que los músicos han decidido lanzar sus discos directamente en formato digital y descarga gratuita. Y existen músicos a favor y en contra de la descarga ilegal (denominada "ilegal" por violar el derecho de autor) pero está claro que el CD hace rato dejo de ser un negocio para los artistas chilenos y la descarga pagada o gratuita de sus discos puede generar oportunidades. 

Teloneros Internacionales

Una discusión que podría convertirse en una exigencia legal para las productoras de conciertos internacionales en Chile.  Garantizar la presencia de un telonero local en las presentaciones de artistas extranjeros puede ser una oportunidad, un desafio pero también un riesgo. Es muy distinto para grupos y solistas acostumbrados a escenarios pequeños (para 100 a 500 pers.) pasen a tocar en un estadio para 45 mil personas que pagaron cientos de miles de pesos para ver un show internacional. También surgen dudas como quién eligiría el telonero;  ¿el artista, la productora, el sello o el público por votación? Esto podría ser fácilmente resuelto entre los acomodados de siempre, aunque hasta ahora no hay ningún grupo en Chile al que le haya cambiado la historia por haber teleoneado en Santiago a U2 o los Rolling Stones, por ahora esas historias son sólo una anécdota.  Y generalmente en los festivales (Sue, Fénix Festival, Vive Latino, Maquinaria) los grupos locales han pasado sin pena ni gloria porque son ubicados en horarios y condiciones menores. 

Festivales de Música

Para la mayoría de nuestra generación el Festival de Viña fue el primer antecedente de un evento donde se reunián muchos artistas. Eran otros tiempos y una época donde la música tenía una fuerte presencia en televisión. El concepto fue rechazado cuando el rock lo intento en los 90's (casos como el festival 'Crazy Rock' o los eventos del Nuevo Rock Chileno de Alerce y EMI en el '95) aunque desde hace algunos años la nueva escena independiente local comenzó a reunirse y generar contenidos. Los festivales 'Pulsos', 'Neutral' (del sello QuemaSuCabeza) y el Fem Fest fue la carta de presentación de nuevas propuestas. La unión hace la fuerza y es lo que sucede con la escena reggae, metal y hip-hop pero que le falta al pop y rock nacional, un conflicto de egos que separa a la mayoría de grupos populares del país.  El éxito de La Cumbre del Rock Chileno (Estadio Nacional, enero 2007) y La Cumbre del Rock Chileno II (Club Hípico, enero 2009) dejo en claro el potencial que tienen las bandas nacionales juntas, pero muy pocos han entendido la importancia de un trabajo capitalizado, con la cobertura y opciones que presenta como plataforma de contenidos. Por su parte el público ha madurado y demuestra una mayor tolerancia a la diversidad de sonidos y propuestas en eventos masivos como el Día de la Música. Un festival puede entregar música y contenido para una escena que necesita de mayores movimientos y puntos de encuentro. 

Ley del 20%

Una de las grandes discusiones del 2010 se generó después de un artículo en diario La Tercera que se refería a un proyecto de ley que buscaría exigir a las radios locales asignar un 20% de su programación musical en música chilena. Pero el proyecto no aclaraba qué es "música chilena". Según esta ley una canción de Violeta Parra cantada por la mexicana Anga Gabriel es tan chilena como un tema de Juan Gabriel en voz de María José Quintanilla. Además un 5% debe ser música de raíz folclórica, pero no hay más especificación. Pese a esto surgieron opiniones, la defensa de la SCD (Sociedad del Derecho de Autor) y los argumentos en contra de la gente de radio. Para algunos establecer un porcentaje no es la mejor vía pero si una manera para generar un piso de difusión a través de un medio de comunicación potente -aún- como son las radios, mientras que para otros, la obligación no es la forma de potenciar un repertorio y que la responsabilidad no es exclusiva de las emisoras. Hasta ahora ley no ha sido aprobada y lo más probable, es que no suceda, pero el tema provocó una apasionada discusión que siempre es necesaria.  Esta ley no haría daño -tal vez si afectaría la programación de algunas excepciones del FM- pero tampoco es garantía de que la música chilena se va a potenciar. Un error creer que los grupos nuevos van a sonar porque el proyecto sólo habla de porcentaje y no se refiere respecto a la identidad o el contenido. 

El rol de la SCD

Hasta hace algunos años para la mayoría la SCD era una salita de conciertos en Barrio Bellavista. Y pese a que ya son 20 años de discusión y lucha por la protección del derecho de autor la sociedad de autores sólo aparece en la discusión pública a partir de la lucha discográfica contra la piratería y en los últimos años por los bochornos mediáticos con su ex director Fernando Ubiergo, el debate del Canon digital y conflictos de consejeros como Quique Neira y Horacio Saavedra. Pero el origen de la SCD es otro, nació con la idea de resguardar las obras y derechos de los creadores chilenos, y esa labor se válida porque le cobran el uso de obras a los canales de televisión, agencias de publicidad, supermercados y a todos los que hacen negocio con la música para recompensar a los autores e interpretes. Y hay un trabajo más profundo y especifico como ha sido la creación de una base de datos de socios, medios y leyes favorables para los creadores. Pero, desgraciadamente, ese trabajo se ve empañado por el rol de una farándula musical  que hace carrera usando las plataformas de la institución, y que a través de errores comunicacionales han afectado la imagen de la SCD. Y se cuestiona su funcionamiento y generan interrogantes sobre actividades que la Sociedad del Derecho de Autor ha creado para generar contenidos (los sellos Azul y Oveja Negra, el portal Mus.cl, Compilado Local en TVSenado, los conciertos del Día de la Música y los premios Altazor). Se cree, existe conflicto de intereses. 
Y la SCD tiene una deuda importante con las regiones; Valparaíso y Concepción deberían contar con Salas de conciertos como las de Santiago.   

Salas de ensayo

Uno de los puntos más complejos para las nuevas bandas es en encontrar espacios, para ensayar y luego para tocar en vivo. Una dificultdad financiar el pago de unas horas en una sala o el arriendo mensual de un espacio donde trabajar. Y se podría pensar que es una oficina, pero para los grupos nuevos no hay retorno inmediato para su mantención. Entonces a veces la mejor opción es compartir sala con otra banda, aunque todos pagan de su bolsillo, hasta que el trabajo en la música sea rentable. Pero las autoridades deberían considerar lo que se hizo en Suecia con el subsidio de salas de ensayo y centros de música para la formación de su nueva escena musical, que desde hace décadas reporta enormes dividendos a la economía de ese país, con un trabajo profundo de apoyo para el desarrollo de pequeñas escenas, sellos alternativos y productoras independientes que nacen en las salas. 

Salas de concierto

A pesar de la alta actividad de conciertos internacionales que ocurren en Santiago la capital chilena sigue siendo una plataforma restringida para los grupos y solistas locales. Recintos con condiciones mínimas, malos tratos y locales en donde los grupos deben pagar por tocar es la realidad para la mayoría, porque para muchos administradores de recintos la música es sólo un adorno para bares que funcionan igual con o sin guitarras sonando. De hace 20 años existe La Batuta en Plaza Ñuñoa, un recinto clásico con capacidad para 450 personas que en los últimos años se ha dedicado a explotar las bandas tributos con la misma mesa de sonido que comenzaron grupos emblemáticos del rock chileno como Los Tres y Joe Vasconcellos. También desde a mediados de la década noventa la Sala SCD de Bellavista (capacidad 150 personas) que cuenta con las condiciones técnicas para toda banda nueva que quiera hacer un buen concierto, al igual que su simil ubicada en el Mall Plaza Vespucio (capacidad 350 personas) donde hay constante movimiento de grupos emergentes en su programación. Y está El Living del Centro Arte Alameda (capacidad 180 personas) donde además de ver bandas en vivo se pueden hacer fiestas, ubicado en pleno centro de la capital a cuadras del Opera Catedral (capacidad 150 personas) con permanente cartelera. También está El Galpón Víctor Jara en Plaza Brasil (capacidad 500 personas) donde se desarrolló la escena de la Nueva Cumbia Chilena, El Clan de Bellavista (capacidad 250 personas) y Bar Loreto de los Algo Records. Y el Centro Cultural Amanda en Vitacura (capacidad 800 personas) y en Providencia; Sala Master (capacidad 200 personas), Teatro Oriente (capacidad 800 butacas) y Teatro Nescafé de las Artes (mil butacas). El Teatro Teletón en Santiago Centro (capacidad 2500 personas de pie), Cine Arte Normandie y la discoteque Blondie en metro ULA (capacidad 1800 personas) hasta el Teatro Caupolicán (capacidad 4 mil personas) entre los recintos de mayor actividad en vivo de Santiago. Pero no todos los grupos pueden convocar más de 500 personas ni tampoco se acomodan a los criterios de la producción de los locales, más o menos jazz, rock, reggae, hip-hop y otras vertientes que tienen su nicho en el underground. Es complejo convencer a un productor en invertir en un show y más dificil aún autoproducir un concierto que necesita equipos, luces, seguridad, seguros, publicidad, difusión y músicos que pagar.