23 ago. 2016

Tumbao Rebelde; Vuelta al barrio

Máske Ediciones (2016)
El músico y fundador del grupo Santo Barrio Cristóbal González publica su primer libro con la historia de su ex banda y un recorrido por el rock y ska latinoamericano de la década noventa. Un registro sobre creación, fanatismo, amistad y convivencia. 'Tumbao Rebelde' es un relato para reencontrarse con una época de barrios, sin Youtube, de jóvenes sentimientos punk, de Nuevo Rock Chileno y la Transición. 

La historia de Cristóbal González estuvo marcada por residencias en Chile durante su infancia y Venezuela y España como adolescente. En su relato destaca la influencia de Los Prisioneros, Soda Stereo, Fabulosos Cadillacs y bandas venezolanas pero también del ska y punk vasco y la  multiculturalidad sonora de Mano Negra. De su relación con estos y otros recuerdos es el primer espacio del texto que sirve para introducir el interés y pasión que generó el autor con la música como medio de aceptación y una forma de adaptarse. Así la historia de un melómano que termina formando una banda junto a otros autodidactas y que después de un demo logra lanzar discos, notoriedad mediática, conseguir seguidores, hacer giras y tocar junto a varios de sus referentes (Manu Chau, Café Tacvba, Joe Vasconcellos). Están los inicios con instrumentos prestados, el desarrollo bajo el alero de un sello grande y el legado visto desde la distancia (González abandonó el grupo en el 2009 aunque la banda continúa activa). 

"Queríamos hacer un rock que fuese potente, alegre, local, y al mismo tiempo, reflexivo. Pensábamos que fiesta y compromiso eran conceptos diferentes pero no necesariamente antagónicos. El desafío era combinarlos" relata el cronista. Santo Barrio siempre fue un grupo activo y de clara afinidad política en una época donde la mayoría de los grupos de rock chileno tendían a desprenderse de la opinión. Así el grupo compartía escena y estaba más cercano a bandas punks como Los Miserables y Fiskales Ad Hok y el rap de Panteras Negras que a grupos más populares como Chancho en Piedra y Los Tetas. Era una época donde el compromiso político estaba mal mirado, tenía costos y no todos estaban dispuestos a levantar banderas (Allende, Víctor Jara, Derechos Humanos) como quince años después algunos defienden haber tenido desde siempre, por eso en el libro repasa también la postura de algunos grupos generacionales. 

Hay un testimonio importante en lo que fue el trabajo con los sellos en tiempos en que invertían en bandas nuevas, la experiencia en giras por Chile que pasaba de hoteles a salas de colegio "Recuerdo unos contundentes porotos con rienda, preparados en una olla común. Mejor catering, imposible". También giras en Europa, durmiendo en casas okupas y hasta en una mansión de tres pisos en Alemania como postales de una historia que merece ser contada. 

La ansiedad y la popularidad que llegó más rápido de lo que estaban preparados, cambios de integrantes, el despido del sello, indecisiones, cambiar manager y recomenzar a través de la autogestión sin saber mucho. Esto podría ser el relato de cualquier grupo chileno o en otra parte del mundo, pero se trata de una de las más fulminantes del ska local de la década noventa. Como cuenta González el origen del nombre de Santo Barrio es "un gran barrio donde la gente es diferente pero se conoce y es solidaria entre sí" y de eso hay en este libro, una vuelta al casete y a la carta por correo en tiempos que las redes sociales han convertido todo en algo instantáneo y los barrios son devorados por grandes inmobiliarias. 

'Tumbao Rebelde, el rock mestizo de Santo Barrio' (Máske Ediciones, 2016) es un regreso al origen, un reencuentro con esa historia de pub´s, clubs, suplementos, fanzines y radios donde se gestó el rock local de las últimas dos décadas, un testimonio desde el interior del underground pero que no desmerece el mainstream, un texto con sentimiento político, social pero sobre todo de la vida y rock de un melómano. 

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