11 nov. 2012

Manuel García, Siembra Sobre la Ciudad

Manuel García en Vivo. 
Hay quienes dicen que le copió a Silvio Rodríguez, que imita a Víctor Jara y que después del Festival de Viña “se vendió”. Mientras el cantautor recorre el país ya sea en un teatro lleno o un acto social con la misma convicción. Hoy Manuel García es lo más parecido a un ídolo en Chile y justo cuando los referentes carecen de ideas el músico apuesta por ir más allá de lo que sus propios fans están dispuestos a seguir.

La primera vez que trabajé con Manuel fue en la difusión de Víctor Jara Sinfónico, concierto que se realizaba en Estación Mapocho tras su estreno de Concepción, aunque nunca coincidimos en las actividades de promoción. Nos conocimos tiempo después cuando nos presentó Sergio Lagos durante la grabación de un capítulo de Movistar Música, ahí resultó que el músico había leído columnas de este blog e intercambiamos teléfonos para seguir la conversación. Y en eso resultaron varias ideas en común y hasta hoy, valoramos nuestras diferencias como toda esa música –y sus canciones- que nos une.

Manuel García en toma.
Hace como 15 años el hombre, profesor de profesión, llegó desde el cerro La Cruz, Arica a la capital para dedicarse a la música y en Santiago fundó Mecánica Popular, una banda que mereció más atención (algo que el tiempo le dio la razón) pero un estreno que se vio empañado por la cobertura en torno a otro grupo debutante oriundo de Concepción, Los Bunkers. Casualmente ambas bandas reconocían la influencia de la Nueva Canción Chilena y ejecutaban buenas canciones, pero la radio fue decisiva en la proyección de uno y la segmentación del otro. Doce años después esa radio ya casi no existe y García comparte estudio, escenario, carrera y público con Los Bunkers.

Los Mecánica Popular lanzaron discos y hacían conciertos pero no alcanzaron a ser lo suficientemente masivos para hacerlo un proyecto sustentable. Su despedida (con dos shows en el Cine Arte Alameda) dio paso a la idea solista del cantante, que recogió influencias y algunas canciones de su ex banda para transformarlas a un sonido más acústico y con estética de trovador. Así como junto a Alerce (sello institucional de la música chilena con concepto e identidad política) lanzó ‘Pánico’ su debut 2005, que consiguió buenas críticas y que abrió un pequeño espacio a las posibilidades del solista, justo cuando Gepe se convertía en la revelación local ese mismo año con el disco ‘Gepinto’  como el renacer de una nueva generación de cantautores en un país que se había acostumbrado a las bandas.

Manuel García en Pánico
Justo con la explosión de Myspace y Youtube comenzaron a destacar una decena de nuevos solistas con guitarra, trovadores y cantautores que en medio de ciclos como el Festival de Solistas en Solitario lograron capitalizar el movimiento. Hasta La Cumbre del Rock Chileno II que en el 2009 convocó a más de 40 mil personas e incluyó un bloque de cantautores con Gepe, Chinoy, Nano Stern y Manuel García, que por esos días presentaba su segundo disco Témpera’ (Alerce, 2008) en pleno auge, y donde este año 2012 es protagonista en su tercera edición.

Lo de Manuel García fue un proceso extenso y valioso, de tocar en pequeñas salas a bajo costo hasta mejorar condiciones en grandes teatros de la mano del histórico manager de Los Prisioneros Carlos Fonseca (de manera ascendente Teatro Oriente en el 2009, Teatro Teletón 2010, Teatro Caupolicán 2011-2012) mientras que la mayoría de sus compañeros siguen tocando en los mismos bares para la misma gente que hace ocho años. Y en esa evolución la llegada de Radio Uno (solo música chilena) fue el sostén de difusión que ampliaba el alcance de ‘Témpera’ y consolidó su tercer trabajo ‘S/T (Oveja Negra, 2010) cuando las otras emisoras comenzaron a escucharlo.  

Y así como llegó el éxito y reconocimiento como también el debate, para algunos la irrupción de Manuel García está inflada por el periodismo musical  y su arrastre es solo la capitalización del público de Silvio Rodríguez y el (ab) uso de todos sus clichés. Pero no somos nosotros los que vamos a desconocer la dedicación ni menos el talento del profesor, a pesar los prejuicios e inertes comparaciones su popularidad es la respuesta más pura y honesta a la consecuencia de un cantautor adulto, que alcanzó su madurez dispuesto a no acomodarse en los aplausos de quienes lo siguen ni menos en los intereses creados de quienes ven en él una oportunidad política para levantar banderas. 


Junto a Francisca Valenzuela y Nicole.
Precisamente esa convicción es la que le permitió involucrarse en un disco como ‘Acuario’ (Oveja Negra, 2012) más cercano al pop y que a ratos bordea la experimentación a través de la electrónica. La jugada abrió el debate, por un lado la crítica local unánimemente valoró la capacidad de cruzar estilos, mientras que para algunos fans (más militantes, rojos y puristas) esto es una traición casi tan imperdonable como que haya aceptado la invitación al Festival de Viña del Mar. Pero si algo ayuda a la promoción es la discusión, y mucho mejor cuando se trata de música y no de cuántos millones prestó el sistema (saludos Camila Moreno).

Pero pese a tener mejores singles ‘Acuario’ no ha tenido la difusión de su antecesor y probablemente se convierta en un disco de culto en su trayectoria, al menos según sus presentaciones en vivo los temas aún no calzan del todo en el formato y se encojen ante las más coreadas de sus discos anteriores.  Y aunque acaba de recibir Disco de Oro por ventas y anuncia un lanzamiento oficial en la Quinta Vergara de Viña del Mar para el 25 de enero la próxima definición será clave en el futuro artístico del cantautor, en cuánto puede abrir y experimentar desde su formato sin incomodar a su fanaticada (como la sección de covers que incluye actualmente en sus presentaciones) muchos de los que cuales no están dispuestos a riesgos ni intercambios de ningún tipo, como lo ha hecho Silvio Rodríguez en Cuba y la mayoría de los trovadores.

Lo peor que podría pasar es que ‘Acuario’ sea denominado un disco de “transición” cuando en realidad es una obra con todas las inquietudes de un álbum pop, y esa amplitud musical puede llegar ser tanto o más profunda que unos teclados y sintetizadores. Tal vez sería más cómodo y negocio seguro repetir el formato acústico de sus primeros dos discos pero la misión va más allá de la complacencia, lo que a más de alguno de sus seguidores no le acomoda y el cuestionamiento es más recurrente cuando estás en buen momento y te has convertido en ídolo local.  

Manuel García siembra sobre la ciudad lo que otros no podrían hacer ni a campo abierto. Y si las canciones no se equivocan, estamos discutiendo sobre el pasado de unas de las grandes figuras de la música chilena los últimos años.