13 oct. 2009

Música popular y tantas canciones buenas

No hay más o menos música. La buena música no necesita de etiquetas ni tiene limites y suena más allá de los prejuicios que rodean el injusto mercado de los músicos, las discográficas, productoras y la prensa. La llamada música romántica es mirada con recelo, distancia y más dudas que los músicos con chaqueta de cuero y zapatillas de marca, sin embargo es la canción más popular en el mundo. Algunos lo llaman "placer culpable" aunque sólo existen los placeres y la culpa es cuando uno siente que se equivoca, y la canción romántica es sólo una expresión más para algo que tiene mucho de emoción y sentido, y que para la música chilena ha sido clave en su influencia y legado.

En el 2008 revista Rolling Stone publicó una encuesta a músicos, periodistas y personas de industria para confeccionar un listado con los 50 Mejores Discos de la música chilena. Aparecen en el ranking "Y Volveré" de Los Ángeles Negros en el puesto 7 y en el 40 a Lucho Gatica con "50 Canciones Inmortales" a nombre de la canción romántica, el resto de los álbums que figuran son obras de rock, folk, hip-hop y música experimental.

Ya no hay en Chile interpretes de nivel como el que alcanzaron Antonio Prieto, Zalo Reyes, Luis Alberto Martínez, Los Galos, Los Golpes, Cecilia, Los Red Junior en la canción romántica, y son muy pocos los interesados en recuperar ese pedazo importante de la música que se ha hecho en Chile. Con mucho más éxito, representación y huella que la mayoría de los artistas que tienen el protagonismo de los medios en nuestro país. De todas maneras hay discos que han sobrevivido a los cambios de la industria y aún descatalogados o en ediciones continúan siendo parte en la vida de una, 3 y hasta 5 generaciones.

Hay gente que se niega a asumir que Myriam Hernández es la baladista y artista femenina más internacional que Chile ha tenido en los últimos 20 años. Y su cancionero es mucho más reconocido en países vecinos como Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia y Centroamérica que la ingratitud local. Pero pese a la distancia de los medios y la percepción de indiferencia es la única figura local con tarifa internacional que hace gira por Chile cómodamente, y con repertorio de sobra para administrar sus conciertos. Eso va por sobre ignorancia, ingratitud y arrogancia que abunda en los medios en y gran parte del periodismo musical chileno.

Pero la peor es esa sensación de menosprecio, de distancia con la música popular, con las canciones de amor. Como si fueran menos valiosas, "musicales" o interesantes que lo que surge desde el indie. Pero ojalá alguien me pudiera mostrar cuál es el valor de una sobre otra, porque si esto se define por números Laura Pausini vendió más entradas que Cat Power en Chile. Pero no creo que sea esa la discusión, sino que simplemente se trata de canciones, con más o menos intensiones, marketing y promoción, y que todo se resuelve simplemente cuando la música conecta con otros que no sea el autor y sus productores.

Tal vez eso del "kitsch" es la peor definición que se le pudo ocurrir a alguien y a los productores de la Discoteque Blondie para enmarcar todo lo que suena a recuerdo, y es así como bellos clásicos de la música popular han sido envueltos en la misma bolsa con muchos artistas con poco talento y mal grabados de la TV en décadas pasadas. Y el disco de Supernova (Supernova- 1999) nunca ha sido kitsch, al contrario, fue la mejor superproducción chilena jamás planeada, que como la mayoría de las cosas se perdió por la falta de manejo.

Y nunca el rock chileno tuvo ni tendrá más fuerza que la generación que protagonizaron Los Ángeles Negros escoltados por Los Golpes y Los Galos, aunque algunos nos quieran hacer creer que lo de Chinoy, Nano Stern y los otros cantautores es un movimiento. Y difícil que algún solista nuevo componga más éxitos que los que han grabado Pablo Herrera, Alberto Plaza o Daniel Guerrero (con La Sociedad).

Que hay malas y exitosas baladas claro que las hemos escuchado, de hecho son la mayoría, pero eso no quiere decir que se no se les deba considerar en un resumen o listado de canciones que han marcado parte del cancionero popular. Pero si ni siquiera si considera ni cuenta con las mejores de Lucho Gática, Los Ángeles Negros o Myriam Hernández, no queda más que resignarse y seguir escuchando, total solo el tiempo puede dar un veredicto. Y lo cierto es que la mayoría de las bandas que la prensa auspicio y baladistas que la TV trato de imponer desaparecieron, y que la mayor y más importante música chilena ha cruzado la barrera cultural que significó el gobierno militar, así como también el nacimiento y caída de la industria discográfica. Aunque la mayoría de la prensa no lo sabe ni quiere reconocer, sólo les importan los fracasos y los funerales.

A las persones que les interesa la música nunca les ha importado lo que diga una crítica o si aparece o no en la televisión, las canciones buenas se escuchan por sobre las etiquetas y prejuicios socioculturales que el periodismo ha tratado de imponer para llenar sus páginas. A la prensa musical chilena no le interesa la música, sólo quieren moda, y para eso me compro VOGUE.

Y la canción romántica chilena tiene tanto -y a veces más- mérito como las que no hablan de amor. Hay tanta dedicación y hasta se puede sentir algo más de sentimiento que tanta otra música más profesional y muy docta. Por eso Zalo Reyes tiene su propio lugar en la música chilena aunque nadie lo escribe y pocos "estudiosos" lo dicen. Pero los nuevos aprendices en escuelas de cine y periodismo se pasan haciendo documentales de la banda "de moda" que sale en las sociales y recomiendan en revista Paula.

Lo dice hoy Los Ángeles Negros en Radio Cooperativa "El sonido nuestro es bastante más moderno que la mayoría de los grupos que cultivan el mismo tipo de música. Fuimos el primer grupo en ingresar a la parte pop; en aquellos años los grupos eran bailables, entonces no competían con los solistas como Raphael, Julio Iglesias, Sandro, entonces en la radios mexicanas los grupos pasaban a ser o rancheros o tropicales" (Cooperativa.cl). La banda chilena se reencuentra el próximo 22 de noviembre en el Movistar Arena y pocos son los medios que han puesto atención al mayor encuentro de la música chilena, sólo comparable con la reunión de Los Prisioneros.

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