24 feb. 2009

Un libro para Narea

Cada ser humano tiene derecho a hacer su propia historia. Algunos la viven y otros la desentienden, entre lazos, credos, intereses, ambiciones y muchos deseos. Y aunque la mayoría pasamos casi desapercibidos por el mundo hay personajes que a través de su derecho han sido capaces de trascender más allá de lo que ellos mismos pudieron imaginar. Hombres que movilizaron y hasta pudieron producir transformaciones en la vida de mucha gente con algo tan sencillo como una canción hasta algo tan fuerte y doloroso como una guerra. Cada quien escribe su historia a su manera, y como muy bien decía Makiza "algunos escriben la historia con sangre y otros con poemas". La principal virtud de un libro como el de Claudio Narea, es que el músico tiene todo el derecho a publicar lo que él quiere decir frente a lo que fue su vida en la banda de rock chileno más influyente de los últimos 20 años. Considerando que existen otras 3 publicaciones anteriores a este, él como uno de los protagonistas tiene toda la libertad para dar a conocer su versión e incluso escribir lo que se le de la gana, considerando que en el arte los limites de expresión son cada vez más subjetivos. El punto es, ¿es importante un nuevo libro con la historia de Los Prisioneros hoy? Creo que no, considerando en el estado en que se encuentran las respectivas carreras solistas de sus ex integrantes no sé qué tan relevante pueda ser, salvo que tratar -nuevamente- de desvirtuar algo que radica precisamente en la consecuencia y valentía con la que la banda cruzó las barreras socioculturales del Chile en régimen militar para transformarse en uno de los mayores puntos de encuentro de una generación maltratada por la historia. Canciones que transformaron a Los Prisioneros en un emblema de la desperdiciada cultura chilena, y en el mayor ícono musical de nuestra historia reciente. Entonces no hay libro ni otro fracasado disco solista de Narea que ensucie la fuerza y contingencia que mantiene la música de Los Prisioneros. No he leído el libro ni me interesa leerlo, asi como tampoco los publicados anteriormente, porque para saber de Chile, su música y puntualmente de Los Prisioneros busco, compro o bajo sus discos, que me resultan algo mucho más emocionante que enterarme los conflictos de cama y preferencias sexuales de sus ex integrantes. ¿Por qué necesito yo leer un libro para entender un disco? Me parece absurdo, y más toda la cobertura y ruido que se le dió a la publicación y el material que se trató de extraer del mismo. Que de lo poco que pude revisar hay más idealización que razonamiento, y la profundidad del relato no es más inteligente que lo que puede publicar el diario La Cuarta a diario. "El no comentario" de Marísol García provocó reacciones insólitas entre detractores y fans de González y Narea, personas que tienen todo el derecho a contradecir lo que un (a) periodista puede escribir, pero la falta de respeto en la que muchos caen es la mejor respuesta de porque el grupo reventó. Quizás puede ser muy divertido saber que alguien que ganó cientos de millones de pesos en un par de meses termine sin plata y tratando de rehabilitar su carrera musical a través de un libro. Es triste, es el pago de Chile, y lo que muchos nos merecemos por hacer más de lo debido. Por eso, pido ahora que alguien le dedique un libro a Claudio Narea en homenaje a sus discos y su esfuerzo, del que seguro hay mucho instantes inolvidables y otros muchos pocos recordables, pero que merecen un reconocimiento de verdad y no un autohomenaje de un autor frustrado. Un libro para Narea, y más poemas y música para un pueblo que necesita de canciones que sean capaces de inspirar y movilizar nuestras simples vidas y mejorar nuestro intrascendente paso por la historia.

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