13 may. 2008

PERIODISMO MUSICAL 3ª parte

Desconfío de ese tipo de periodistas que ejerciendo su rol se toman fotos con los famosos, y también de aquellos que se van de carrete con los músicos y luego avalan sus discos como "lo mejor que le ha pasado a la música chilena".

He oído historias y conozco un par sobre cómo la industría discográfica de los 90's hacía lobby con alguna de la prensa musical de esa época. Muchas veces no basta con el puro talento o los argumentos propios de la biografía del artista para conseguir una nota.

Una anécdota, cuando Fernando Paulsen se hizo cargo de La Tercera (1997, 1999), como director, prohibió que sus periodistas recibieran discos o credenciales. Si el artista era de interés del diario se compraban las entradas o el disco que se comentaría, como lo haría cualquier lector.

Me da risa escuchar o leer algunos especialistas en música cuando hablan de algunas bandas locales tratándolos de revelación o líderes de un movimiento, que curiosamente no pasa del grupo de amigos que va al mismo Bar de siempre. Imagino que con argumentos como esos, mucha gente que no vive en Santiago podría pensar que en la capital está todo pasando.
Pero todo lo que normalmente ocurre, con algunas excepciones, es que hay un grupo de bandas que han sabido generarse buenos vínculos y se han garantizado más prensa y atención en los medios. Grupos escoltados y apadrinados por alguna prensa que le justifica la mala amplificación o desafinaciones como una cualidad de los tiempos modernos.

Mucha fiesta, copete y pasarlo bién, pero están muy lejos de ser negocio o protagonizar un fenómeno. Por eso hay muchos músicos que aceptan hacer clases o publicidad, graban jingles o se convierten en rostros de campañas.

Ahora que se callaron los artistas de ROJO y la industria discográfica se apaga, los buenos tienen más y mejores oportunidades que antes para llegar a más gente, pero esa conexión nunca debe depender de la prensa y los medios. La nueva y buena música tendrá siempre un nicho entre quienes se interesen espontáneamente y no por aquellos que andan rastreando modas y tendencias en la prensa "especializada", la misma que se toma fotos con los artistas en la conferencia de prensa o los mismos que se compran un ron a medias con miembros de la escena indie capitalina. A eso yo no les creo, no les compro.