31 mar. 2008

PREMIOS, MI QUERIDO PREMIO

La prensa española se caracteriza por dirigir un estilo de periodismo certero, dedicado y bastante crítico, a diferencia del que enfrentamos normalmente en países como Chile donde en realidad existe muy poca discusión y analisis respecto al desarrollo artístico local. Por eso me sorprende el titular del diario Público "La Gran Farsa", escrito por Jesús Miguel Maros, con un completo reporte a lo que son los premios de la música en España. En la sóla bajada el texto es categórico "Los Premios de la Música, que se entregan este jueves, se eligen en un proceso opaco y antidemocrático donde unos pocos deciden".
Según sus organizadores (AIE, SGAE) el censo considera los votos "de profesionales de la prensa musical, compañías discográficas, agencias de representación artística y establecimientos comerciales de música". Sin embargo, el crítico musical del influyente diario El País Julián Ruiz y Darío Vico de revista Rolling Stone desde hace 20 años, aseguran que jamás han sido convocados a participar de la selección. Y personeros de la industria cuestionan hechos como que la mayoría de los principales galardones los han recibido miembros de la junta directiva de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Música, como Alejandro Sanz, Joaquín Sabina y Paco de Lucía.
Patricia Gode ratifica en su columna "La falta de capacidad de convocatoria de los Premios de la SGAE demuestra el triste papel que la música juega en nuestra sociedad. Estos premios, que nutren y aplauden a la aristocracia musical que domina nuestro mercado, no interesan al gran público ni a los conocedores musicales".
En Chile, desde siempre se han cuestionado los ganadores de cualquier cosa que sea considerada como un premio o reconocimiento. Desde el Premio Presidente de la República (por opciones políticas), pasando por los APES (la cada vez menos representativa Asociación de Periodistas de Espectáculos) hasta los sobrevalorados Altazor, que celebran su novena edición anual este próximo 07 de abril.
La SCD (Sociedad Chilena de Autor) publicó un completo informe de cómo funciona y se desarrolla la premiación más importante de la Cultura local. "Altazor demuestra que la creación artística está aumentado, cerca de 2 mil obras analizadas, 120 nominados, 31 categorías". El texto dice que votaron "Los Premios son decididos por un Colegio de Premiación cuyos integrantes son exclusivamente autores, artistas y realizadores artísticos. El concepto es "los pares premian a sus pares".
A mi me gustaria saber quienes votaron, porque a los músicos que conozco que si participan les llegó un listado de obras ya seleccionadas, ¿por quienes? Me preocuparía que esto se convirtiera en una fiesta para avalar artistas o obras publicadas a través de los sellos ligados a la organización. Cecilia Echeñique ha ganado en dos ocasiones la categoría Balada, por ejemplo. Y tengo todo el derecho a cuestionar porque está es una elección que responde únicamente, se supone, al criterio personal de quienes votan, y a mí no me parece que sea una gran baladista ni que sus discos merezcan tanto reconocimiento. También han ganado Fernando Ubiergo y Eduardo Gatti, todos miembros activos de la Sociedad del Derecho de Autor.
Tengo todo el derecho a dudar, y por favor, ojalá que no llamen a mi amiga Denisse Malebrán -Secretaria General SCD y nominada 2008- para quejarse por mis opiniones en mi blog (como ya ha ocurrido anteriormente), que toda la información que estoy dando es pública y no soy el primer chileno que cuestiona está u otra premiación. Pero como los medios masivos no consideran este tipo de eventos, se preocupan cuando un pequeño blog como este hace publicos este tipo de temas.
Este galardón también lo han recibido artistas como Gondwana, Joe Vasconcellos y Weichafe, artistas que merecen todo mi respeto y avalo sus respectivas discografías.
Los premios nunca dejan contento a nadie, salvo a quien lo gana. Ojala que Denisse gané con su "Maleza", porque le sirve de empuje para su naciente carrera como solista, pero porque la conozco este premio no la hará más ni menos artista de lo que ya es. Todos estos galardones terminan luego envueltos en diario en una caja de recuerdos, porque al final lo único que importa son los retratos que uno guarda junto a la cama, fotografías de la gente que uno quiere o de momentos únicos y trasedentales de nuestras inquietas vidas. No vere los Altazor porque es una ceremonia flaite, mal dirigida, con figuras poco glamorosas -que asisten lo más hype posible para no parecer imbéciles si pierden- y una relevancia menor a lo que genera cualquier capitulo de Buenos Días a Todos.
Los Premios a la Música en España son firmemente cuestionados por quienes trabajan en torno a la música pero que no son productores ni grandes ejecutivos de la alicaída industria discográfica. Esto es un cóctel más para el lobby de "estrellas musicales", sellos y reporteros sin mucha pauta.
Los mejores premios están entre los aplausos fuertes y honestos que le dan miles de personas a los artistas en sus actuaciones en vivo, entre los pocos que valoran y compran discos originales o entre todos esos que disfrutan de la buena música de muchos artistas radiantes y talentosos que giran en el planeta. El mejor premio está cuando disfrutas y puedes vivir de lo que haces.