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LA INVERSIÓN EN VIVO: ES DE LOS VIVOS

Francisca Valenzuela y Javiera Mena, talentos en boga
"Hay más público. Pero gran parte de ese público va a ligar, emborracharse, es un asunto juvenil". El músico español Kiko Veneno, respondió un breve cuestionario publicado hoy por el Diario Público. El artículo garantiza que hay más gente viendo conciertos masivos en la capital y Barcelona, pero que para muchos artistas llegar a otras ciudades tiene pocas garantías. Carlos Mariño (manager de Los Planetas, Dover y Kiko Veneno) dice "Hay quien vende y quien no. Hay muchas salas vacías. Incluso los grandes pinchan: los Stones ya no llenan" (me consta que su última presentación en Madrid convocó menos que la de Maná que fue la misma noche, y los Stones aún tenían tickets disponibles durante la tarde del concierto)
La realidad chilena no se distancia del todo. Hay salas de conciertos como (SCD capacidad Bellavista 150, y Plaza Vespucio 320), Centro Arte Alameda (300 butacas sala 1, y El Living 150), Normandie (400) y Sala Master (150 personas) que cuesta mucho llenar en la mayoría de la presentaciones de su cartelera. Y sólo bandas locales como Los Bunkers, Los Tres, Chancho en Piedra y Lucybell pueden hacer por si solos un Teatro Caupolicán (capacidad, 4.500). O hay bandas que con mucho esfuerzo y apoyo de difusión pueden hacer un Teatro Oriente (Andrea Tessa, De Saloon) y copar sus 900 butacas disponibles. Teatro Teletón hace 2 mil personas, y he visto a Pánico, Nicole y Saiko con una cifra promedio de 1.500 asistentes. Pero es demasiada la inversión y mucho mayor el riesgo. En la escena "indie" se recuerdan Festival Pulso (con más invitados que público pagado) en Teatro Novedades (600 personas) y Circus Rock (Casanova, Leo Quinteros, Emociones Clandestinas, The Ganjas, Guiso) convocó una cifra superior a las 500 personas en Galpón Víctor Jara. Otra alternativa que funciona es la de Galpón 6 y Discoteque Blondie, música embasada bailable con un show en vivo. Y aunque La Cumbre del Rock Chileno logró reunir a más 45 mil personas en el Estadio Nacional con un valor de entrada superior al promedio (y promoción 2x1), la música nacional en vivo no desborda eventos masivos, salvo que, sea gratuito (Día de la Música, Carnavales Culturales, Cristal en Vivo).
En España, "La Soledad" ganó el Goya, casualmente la película fue vista sólo por 40 mil personas. En Chile "La Vida Me Mata" se ha llevado la mayoría de los reconocimientos del último año (como premio Wiken y Pedro Sienna) pero sólo duró 2 semanas en cartelera local. Otra contradicción entre lo que prefieren los especialistas y el público consumidor. Las salas de cine se mantienen llenas, pero no hay disposición al trabajo hecho en Chile, porque una cosa es no querer ver "Che Copete" y otra muy distinta es no darle la oportunidad a trabajos como el debut de Sebastián Silva, las películas de Lelio, Bize y Scherson. Y en la música, revisando los listados de Lo Mejor del Año, los especialistas de MúsicaPopular.cl sólo uno mencionó a Francisca Valenzuela, una de las pocas figuras nacionales que sonó fuertemente en radios, vendió discos e incrementó seguidores en sus conciertos (tampoco revista Wiken la consideró, pero si recomendó artistas que no venden más de 100 tickets por concierto en vivo). Según las cifras del INE (Instituto Nacional de Estadísticas) la presencia de público a espectáculos y artísticos mejoró en un 12,5%, sin embargo durante el 2007 ningún artista local logró llenar un Teatro Arena (capacidad 14 mil) ni una Pista Atlética (20 mil). Ni el rock, ni la balada, ni menos la música indie -local- alcanza el nivel de convocatoria que tienen bandas populares como Maná, Gustavo Cerati (solista o con banda), Marco Antonio Solís y Rebelde. Hay enormes diferencias entre lo que avala la prensa y la realidad del público popular. Y los mejores conciertos del año (considerado por la mayoría de los medios especializados, Chris Cornell y The Police) tenían un valor de ticket superior al promedio. Es decir, hay acceso a la música en vivo, pero si es que se puede pagar; es a eventos que no necesariamente responden al criterio de calidad. Hay acceso a la música gratuita, pero no es todo lo que la gente quisiera ver (Carnavales Culturales repiten su cartel en cada una de sus ediciones), y nadie se queja porque es mejor agradecer "lo que hay". Un país poblado de conformismo, donde no entran críticas ni cuestionamientos a cómo se hacen las cosas. Discos originales que cuestan 10 o 11 mil pesos, (ojo los nacionales salen en promedio 6 mil) y tickets de conciertos que no bajan de los 20 mil (y superan los 150 mil) en eventos internacionales, mientras que un concierto en Sala SCD va de 2 a 4 mil pesos, y salvo ocasiones especiales un ticket cuesta más de 5 mil para un concierto local (Lucybell acústico en Sala Master costó 10 mil).
Los grupos y solistas nacionales, convocan más público que antes, pero esto se manifiesta mucho más cuando es un recital gratuito, o es una local con fiesta y "x" artista tocando. Las salas de conciertos se ha reducido a grupos de fanáticos que disfrutan la cercanía con los músicos. Pero los costos de las presentaciones muy pocas veces son cubiertos por el ingreso de tickets, por lo que hay que recurrir a auspicios y patrocinios privados y propios para seguir funcionando. Para llevar "algo" a casa, hay que vender un ticket a un valor sobre 5 mil, y eso no todo mundo está en condiciones o dispuesto a pagarlo, "menos por un artista nacional", "si a ese mismo grupo lo vi gratis antes o pagué 2 lucas la otra vez". Con esa pre-disposición es dificil proyectar un trabajo.
Por el trabajo que hice para Saiko, periodo 2004-2006, me consta que hay proyectos que pueden incrementar su convocatoria, realizar muchos conciertos y tener la capacidad de crear una pyme en torno a su trabajo. Recuerdo que la banda llenaba sin problemas 2 funciones en Sala SCD Plaza Vespucio (320 personas por cada show) con un valor de 4 mil pesos, hasta convocar 7 mil en Plaza Italia (evento Por la Tolerancia) en un concierto gratuito, y el mismo fin de semana tocar en Blondie ante 900 personas con una fiesta que cuesta en promedio 4 mil.
La oportunidad de Cristal en Vivo y el más reciente Garage Music, como evento gratuito, másivo con música chilena en las playas permite entusiasmarse con la empresa privada, pero ¿qué sucede el resto del año? Valioso lo de Ron Panpero y Cada Canción Una Historia con las bandas independientes, pero aún falta más inversión de otras marcas, con eventos más populares, donde se pueda apreciar, en plenitud, el contacto de la música chilena y el público.
La experiencia me dice que la gente que consume música en vivo, prefiere las fiestas. Que la gente si dispone dinero para pagar una entrada superior a los 20 mil pero sólo en ocasiones especiales como Bjork o Moby. Que si escuchan (bajan o compran) discos de nuevas bandas chilenas pero para verlos en vivo se cuestionan más de 3 veces, ¿a qué hora?, ¿cuánto vale? y ¿quién más va?
De todas maneras según lo que explica Kiko Veneno y su manager el panorama en España no es tan distinto. Aunque tenemos una gran diferencia; El apoyo de la empresa privada y municipios, marcas que participan, apuestan y confían en los resultados de la música popular en vivo. Pero por desgracia aquí aún persisten las diferencias políticas (alcaldes de izquierda contratan a los mismos, y alcaldes de derecha excluyen a los históricos, en muchos casos) o los prejuicios musicales, en torno a etiquetas como punk y rock (una vez, una productora, me pidió sacar el término punk de un comunicado de Ataque77). Diferencias como esas aún limitan a un país que aspira al desarrollo, y sin motivicaciones artísticas/culturales, es difícil pensar en una mejor estructura de trabajo para los creadores y productoras locales.
Aunque usted no lo crea, muchos de los conciertos internacionales que llegan a Chile ya vienen financiados por las agencias internacionales a cargo de su producción. O hay costos que se pueden disminuir a través de auspicios, patrocinios (Embajadas, Ministerios, Centros Culturales, fondos concursables) por lo que muchas veces hay precios que no se justifican. La diferencia de valores tiene más que ver, con que se tiene conciencia de que hay un público cautivo e interesado dispuesto a pagar, entonces se cobra más caro y se recupera lo que se perdió en un concierto anteriormente con otra producción. Asi es el negocio, pero usted lo toma o no, así de simple, reglas del mercado, o ¿usted cree que en todos los conciertos que se ven llenos se gana plata?
La baja del dollar favorece la gestión de una serie de conciertos internacionales para este 2008 en Santiago. Pero eso no cambia en nada la realidad de los artistas locales. Los tickets para los conciertos de visitas extranjeras seguirán aumentando su valor y habrá gente dispuesta a pagar por ellos (Bob Dylan, Rod Stewart, Seal, Lenny Kravitz). Pero ese público que consume ese tipo de espectáculos no se entusiasma con seguir a Leo Quinteros ni Mauricio Redolés, porque "ahora le gusta la música en vivo". Y tampoco el público que asiste a la fiesta del Día de la Música en el Parque O`Higgins le interesa ni tiene como pagar los costos de Interpol y Justin Timberlake, pero probablemente, con mucho esfuerzo y ganas, irá a ver a Juan Fé al Festival de Viña o al Galpón Víctor Jara.
Cuando yo tenía 13 años si era posible ir a ver a Aerosmith por 8, 10 mil pesos. O recuerdo que vi a Bjork por 10 mil hace 10 años,y aunque entiendo que todo sube, esta vez se pasa la mano, ya que el mínimo de un ticket galería esta costando sobre 20 mil pesos. Es ilógico y surrealista para una realidad como la chilena. Pero si se puede pagar 3 y 4 mil pesos para ver a Javiera Mena o Francisca Valenzuela en Sala Master o SCD. Es la realidad chilena, con dos figuras de excepción el pop nacional, que mejoran en cada una de sus presentaciones y que gracias a una audiencia fiel se han logrado mantener girando en el limitado circuito de la cartelera capitalina. Son de las pocas que venden tickets en salas, y sus fanáticos se multiplican cuando están tocando en una fiesta. "La gente va a ligar y emborracharse" como dice el español Kiko Veneno, ¿pero hay algo malo en eso?, mucho mejor si se liga y emborracha la gente con unas buenas canciones sonando en vivo. Para algunos ir a un concierto, pasarlo bién y enamorarse puede ser la mejor inversión de la vida.

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